Las violentas celebraciones en París tras el título europeo del Paris Saint Germain exponen la profunda fractura social y la crítica al gasto astronómico en el deporte mientras las masas marginadas protestan.
Mientras sectores politológicos del Frente Amplio alertan sobre una presunta radicalización de los partidos tradicionales, un análisis histórico revela que la lógica de confrontación amigo-enemigo habría sido impulsada históricamente por la propia izquierda.