Entre la autonomía personal y la dependencia, cada vez más personas buscan diseñar un plan de vida que garantice una vejez con calidad emocional, física y financiera.
El caso de una mujer que se negó a dejar su hogar plantea preguntas clave sobre el futuro de la vejez, donde la salud, la economía y la fortaleza emocional se cruzan en un camino incierto.