El Athletic Club agota su red de seguridad: solo quedan 7,4 millones en la hucha tras un nuevo rescate de 17 millones
El Athletic Club ha vuelto a tirar de su caja de resistencia. La junta directiva que preside Jon Uriarte ha autorizado una nueva disposición de 17 millones de euros procedentes de la hucha que la entidad rojiblanca constituyó en octubre de 2018. Con esta extracción, el fondo de seguridad se queda prácticamente seco: apenas 7,4 millones de euros permanecen disponibles.
La decisión responde a un escenario económico conocido y recurrente. El equipo bilbaíno ha vuelto a quedarse fuera de las competiciones continentales para la próxima temporada, una circunstancia que, según reconoció el propio Uriarte en su última comparecencia pública, aboca al club a entrar en pérdidas. Sin el maná europeo, la única vía para sostener el equilibrio presupuestario ha sido recurrir de nuevo al ahorro acumulado.
La ausencia de competición europea y la falta de traspasos millonarios obligan a la directiva de Jon Uriarte a echar mano por cuarta vez del colchón financiero creado en 2018
Una hucha nacida para tiempos de carestía
La red de seguridad del Athletic se creó hace casi una década, durante la presidencia de Josu Urrutia. La idea surgió ante la previsión de que la economía del club pudiera resentirse por una eventual sequía de ingresos. La operación fundacional se nutrió de los 65 millones ingresados por el traspaso de Aymeric Laporte al Manchester City y de 11 millones procedentes del superávit de la entidad. Poco después se añadieron otros 6 millones.
En aquel momento, los responsables económicos del club advirtieron de que los números rojos ya acechaban y que la venta de Kepa Arrizabalaga al Chelsea por 80 millones, la más cara de la historia del Athletic, había salvado la situación. La hucha quedó así como uninstrumento extraordinario y único, ligado de forma directa a la clasificación europea.
Del máximo histórico a la sequía actual
El mayor volumen de la hucha se alcanzó con Aitor Elizegi en la presidencia, durante la campaña 2018-2019. La caja de resistencia llegó a los 122,6 millones de euros gracias a un trasvase de 40 millones procedentes del traspaso de Kepa. Sin embargo, la desaparición del Athletic de Europa durante seis cursos consecutivos, la ausencia de grandes ventas de jugadores y la crisis derivada de la pandemia dibujaron un escenario de ingresos estéril.
La directiva de Elizegi recurrió dos veces al fondo, con partidas de 20 millones cada una, y dejó comprometida una tercera disposición de 21 millones que heredó el actual presidente. Cuando Uriarte ganó las elecciones, en la hucha había casi 61 millones, pero 21 ya estaban asignados, por lo que el disponible real rondaba los 40 millones.
En su primera temporada al frente del club, el Athletic tampoco estaba en Europa y las arcas se resentieron. La junta recurrió entonces a la red de seguridad por primera vez, con una extracción de 14 millones. Las dos campañas siguientes, con presencia en Europa League y Champions, permitieron no tocar el fondo. Pero el nuevo curso sin competición continental ha forzado la extracción de 17 millones que ahora deja la hucha al borde de la desaparición.
Tres vías para reconstruir el colchón
El propio Uriarte ha deslizado en sus intervenciones públicas las únicas fórmulas que permitirían no vaciar definitivamente la hucha o incluso incrementarla. La primera y más deseable es regresar a Europa, una vía que en la actual coyuntura deportivo-económica se antoja casi obligatoria. La segunda, no deseada, pasa por un traspaso millonario que active una cláusula elevada. Y la tercera apunta a generar ingresos extraordinarios por vías alternativas como la publicidad, el marketing, la explotación de la marca Athletic o el modelo de Lezama.
Contexto e impacto: una dependencia estructural que condiciona el futuro del club
La situación de la hucha del Athletic no es un simple apunte contable. Revela una dependencia estructural del club de dos fuentes de ingresos cada vez más volátiles: la clasificación europea y las grandes ventas de futbolistas. En un contexto de inflación de costes salariales y de creciente competencia en LaLiga, la práctica desaparición de la red de seguridad deja al Athletic con un margen de maniobra mínimo ante cualquier imprevisto económico.
La noticia afecta directamente a la planificación deportiva. Sin colchón financiero, el club verá limitada su capacidad para acometer fichajes, renovar contratos o absorber posibles crisis. Además, el hecho de que la hucha se haya vaciado en cuatro extracciones sucesivas evidencia que el modelo de sostenibilidad basado en la cantera y en la política de identidad requiere, más que nunca, un rendimiento deportivo que garantice el retorno a Europa. Sin él, la estrategia económica rojiblanca entra en terreno desconocido.
Con información de elcorreo.com.



