Santos Vásquez Ramírez fue hallado culpable de quitarle la vida a un conductor ecuatoriano en un hecho que estremeció a la comunidad migrante en la Gran Manzana.
Christine y Jeremy Moody recibieron sentencia de por vida tras asesinar a un delincuente sexual registrado y a su esposa en 2013, declarando ante el tribunal que no se arrepienten y que fue "el mejor día" de sus vidas.