Detrás del ícono de las camisetas, la historia revela a un hombre que justificó la violencia como método, dirigió fusilamientos sumarios y persiguió a minorías en Cuba antes de su fatal odisea boliviana.
Una obra icónica de 1969, que fusionaba iconografía religiosa con la figura del revolucionario, se reivindica como testimonio artístico de las luchas por la libertad en el Sur Global, según análisis de su legado.