China, el mayor importador de crudo del mundo, ha construido un soporte monetario inédito: su moneda no depende de un solo recurso, sino de la demanda mundial de manufactura avanzada, infraestructura digital e innovación tecnológica.
Factores geopolíticos y cambios en la política monetaria de EE.UU. impulsan una lenta pero creciente diversificación global, mientras economías como la peruana mantienen su estabilidad.