Estudios recientes en neurociencia revelan que sembrar, podar o incluso observar plantas reduce el agotamiento mental y mejora la salud cognitiva, convirtiendo una actividad cotidiana en una herramienta terapéutica avalada por la medicina.
Estudios en neurociencia avalan que el contacto con plantas y tierra disminuye la ansiedad, fortalece la memoria y ayuda a combatir el agotamiento emocional en un mundo hiperconectado.