Shakira regresa a Madrid con 12 conciertos históricos mientras Almería aún recuerda el concierto que nunca fue
La artista colombiana reunirá a más de 600.000 personas en Villaverde con su gira 'Las mujeres ya no lloran', un contraste brutal con la cancelación que dejó a miles de almerienses sin verla en 2011
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- 17 de septiembre del 2026
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Shakira está a punto de hacer historia en España. La artista colombiana ha programado doce actuaciones en Madrid, en un estadio construido específicamente en el barrio de Villaverde, donde espera reunir a más de 600.000 espectadores hasta el próximo 11 de octubre. Las entradas, que oscilan entre los 73,5 y los 725 euros, se agotaron en tiempo récord para una residencia enmarcada en su gira 'Las mujeres ya no lloran'.
La cantante ha expresado su entusiasmo por volver a pisar suelo español. "Ese amor y ese apoyo que nunca me faltó de mis fans españoles, de mi público, de la gente de España, es lo que me hace volver", declaró. Sin embargo, estas palabras resuenan con especial intensidad en Almería, donde hace tres lustros sus seguidores vivieron una de las decepciones más amargas de la historia musical de la ciudad.
El concierto que Almería nunca olvidará
Corría el año 2011 cuando el entonces alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, anunció con euforia que Shakira actuaría en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. "Os hemos convocado para daros una waka-noticia", proclamó el regidor, saboreando aún el éxito del Mundial ganado por España meses antes, cuya canción oficial interpretaba la propia artista.
El concierto, enmarcado en la gira 'Sale el sol', sería uno de los únicos cinco que la colombiana ofrecería en España ese año, junto a Barcelona, Valencia, Madrid y Bilbao. El Ayuntamiento estimó una asistencia de entre 30.000 y 40.000 personas, con entradas que iban desde los 50,50 euros hasta los 215,5 euros para zonas VIP.
La expectación era máxima. Movistar organizó un casting de bailarines que reunió a decenas de aspirantes en el Parque de las Almadrabillas, animado por la coreógrafa Marbelys Zamora y el cantante almeriense Ángel Capel. Las elegidas fueron la bailaora Anabel Veloso y la profesora Silvia Lorenzo, con una joven brasileña, Raisa Hermida, como reserva.
Una cancelación envuelta en sombras
El dispositivo estaba listo: 5.000 plazas de aparcamiento gratuito, dos líneas de autobús con salidas cada diez minutos, un millar de efectivos entre Policía Local, Bomberos, Protección Civil y Policía Nacional, además de cuatro ambulancias. El escenario de 400 metros cuadrados iba tomando forma en el estadio.
Sin embargo, la tarde del concierto estuvo marcada por un creciente runrún de que algo no marchaba según lo previsto. Se habló de un vuelo retrasado por el viento y de problemas meteorológicos en el montaje. Lo cierto es que el avión privado de Shakira nunca aterrizó en el aeropuerto de El Alquián.
A las ocho de la tarde, dos horas antes del espectáculo, carteles colgados en el recinto y anuncios por megafonía informaron al público de que Shakira no cantaría esa noche. Una hora más tarde, representantes del Ayuntamiento y de la promotora Musiserv Producciones explicaron los motivos: "El concierto se ha tenido que suspender por un problema estructural derivado del fallo de una soldadura en uno de los soportes de los pilares que sustentan el escenario".
La reacción de los seguidores fue de indignación. "Lo peor es que no te digan nada: si saliesen y nos aclarasen que se cancela de forma indefinida, nos iríamos a nuestra casa", se lamentaban los fans, que llegaron a entonar cánticos contra la artista. Shakira, por su parte, emitió un comunicado en el que aseguraba estar "deseosa" por actuar en Almería y defendía que "por todos los medios" se intentó llevar a cabo el concierto.
La guerra política y las cifras cuestionadas
La cancelación desató una tormenta política. Déborah Serón, concejal del grupo municipal socialista, criticó al equipo de Gobierno por el "elevado precio" de las localidades y consideró "un verdadero fracaso" que la estrella latina no pisara Almería. La edil de Cultura, Lola de Haro, tuvo que hacer frente a un informe que recogía que solo se habían vendido 5.652 localidades, aunque después matizó que esa cifra correspondía solo a uno de los puntos de venta oficiales.
La promotora sostuvo que se habían vendido entre 10.000 y 12.000 entradas hasta el momento de la cancelación, muy lejos de las previsiones iniciales de 30.000 a 40.000 asistentes. La devolución del dinero comenzó a gestionarse a partir del.
Contexto e impacto: dos décadas de contrastes
Quince años después, el panorama es radicalmente distinto. Shakira ya no está con Gerard Piqué, España ha vuelto a ganar un Mundial con la banda sonora de otra de sus canciones, y los precios que entonces parecían extraordinarios hoy son habituales en cualquier concierto de gran formato.
La residencia madrileña de Shakira representa la consolidación de un modelo de negocio musical basado en estancias prolongadas en grandes ciudades, con infraestructuras efímeras diseñadas exclusivamente para el evento. Este formato, impensable en la Almería de 2011, refleja cómo la industria ha evolucionado hacia experiencias de alto impacto económico y mediático.
Para los almerienses que aquella noche se abrazaron desconsolados en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, la noticia del éxito madrileño supone un agridulce recordatorio. Muchos de aquellos jóvenes son ahora adultos que probablemente viajarán a Madrid para ver finalmente a su ídolo, cerrando un capítulo que quedó abierto hace quince años. La historia del concierto que nunca fue sigue siendo, aún hoy, un ejemplo de cómo una soldadura defectuosa puede truncar los sueños de toda una ciudad.