La app de generación de video por IA alcanzó la cima en seis meses, pero su cierre expone las fragilidades de la economía de plataformas y la dependencia tecnológica de los creadores.
La aplicación que generaba vídeos a partir de texto fue descontinuada, dejando a creadores en la estacera y exponiendo los riesgos de construir sobre plataformas centralizadas.