El tecnofascismo algorítmico: Cómo Palantir y los monopolios tecnológicos están rediseñando la soberanía global

Un análisis crítico revela que el ‘Manifiesto Palantir’ no es un documento de marketing, sino un programa político para un nuevo orden mundial basado en la vigilancia predictiva, la militarización de la IA y la eliminación del disenso democrático.

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  • 13 de mayo del 2026
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El tecnofascismo algorítmico: Cómo Palantir y los monopolios tecnológicos están rediseñando la soberanía global

**La dependencia cognitiva, la explotación de datos masivos y la fusión entre corporaciones y Estados han dado paso a una nueva fase del capitalismo informacional que diversos analistas denominan ‘tecnofascismo’. Lejos de ser una exageración teórica, esta categoría se sustenta en el análisis del denominado ‘Manifiesto Palantir’, un documento estratégico que expone los planes de la élite tecnológica para redefinir el poder en el siglo XXI.**

El documento, atribuido a la empresa de análisis de datos Palantir Technologies y cuyo eje central se encuentra en el libro ‘The Technological Republic’ de Alex Karp, no busca describir el mundo, sino prescribir cómo debe organizarse. Su tesis fundamental es la ‘primacía del poder duro tecnológico’: la supervivencia de las democracias, según esta visión, depende de un software capaz de anticipar y gestionar la realidad. Esto implica un desplazamiento histórico: de la disuasión nuclear a la disuasión algorítmica, y de la soberanía estatal a una soberanía tecno-corporativa donde la política es reemplazada por la ingeniería de sistemas.

## El núcleo duro de una doctrina autoritaria

El manifiesto se articula en 22 tesis que configuran un programa de acción. Entre sus núcleos duros destacan la inevitabilidad de las armas con inteligencia artificial, la deuda moral del sector tecnológico con el Estado para fines militares, y una antropología política explícitamente antiigualitaria que defiende jerarquías culturales y un ‘sacrificio colectivo’. En la práctica, esto se traduce en una subordinación del talento humano y del conocimiento crítico a objetivos de guerra y control, transformando al Estado en una ‘plataforma tecnológica’ optimizable.

Expertos en teoría del poder, basándose en los trabajos de Michel Foucault y Gilles Deleuze, señalan que este modelo representa el paso definitivo de las ‘sociedades disciplinarias’ a las ‘sociedades de control algorítmicas’. En este nuevo paradigma, el poder ya no vigila cuerpos para castigarlos, sino que modela comportamientos de forma predictiva y en tiempo real, eliminando la deliberación política. Este es el modelo de negocio de Palantir: no solo vigilancia, sino anticipación operativa para la toma de decisiones.

## Adolfo Sánchez Vázquez y la ética de la praxis frente al capitalismo de datos

Frente a esta mutación ontológica del poder, el pensamiento del filósofo hispano-mexicano Adolfo Sánchez Vázquez ofrece un arsenal teórico de primer orden. Su ‘ética de la praxis’ critica todo formalismo abstracto y sitúa la moral en el terreno de la lucha de clases y las condiciones materiales. Desde esta perspectiva, la apropiación privada de los datos (el ‘intelecto general’ del que hablaba Marx) constituye una nueva forma de alienación radical.

Sánchez Vázquez introduce un criterio normativo clave: la validez de una acción moral se mide por su contribución a la emancipación humana. Aplicado a plataformas como Palantir, el veredicto es severo: cualquier sistema que refuerce la subordinación de las mayorías y limite su autodeterminación carece de legitimidad ética, por muy eficiente que parezca. Su crítica al ‘moralismo abstracto’ es también una advertencia contra los discursos corporativos de ‘inteligencia artificial ética’ o ‘innovación responsable’, que a menudo encubren la realidad de la explotación bajo una falsa apariencia de universalidad.

## La guerra cognitiva y el monopolio del sentido

En este contexto, el viejo diagnóstico del Informe MacBride (UNESCO, 1980) sobre la concentración de los flujos informativos como amenaza a la democracia adquiere una urgencia renovada. Hoy, ese monopolio no solo abarca los medios, sino la arquitectura misma de la cognición social. Los algoritmos de Palantir no solo gestionan datos, definen qué cuenta como dato y qué narrativas son plausibles.

Esta capacidad de estructurar la percepción colectiva constituye una verdadera ‘guerra cognitiva’. El objetivo ya no es solo persuadir, sino anticipar y preconfigurar la conducta. La producción de información ya no es un acto inocente; es una forma de praxis social que, al ser expropiada, se convierte en un arma que refuerza la hegemonía de la clase dominante. La lucha de clases en el siglo XXI se libra en el terreno de la producción de sentido, donde la verdad corre el riesgo de convertirse en un producto gestionado por intereses privados y estrategias geopolíticas.

## Contexto e Impacto

**¿Por qué es importante para el lector?**

Más allá de ser una crítica académica, el análisis de este fenómeno tiene consecuencias políticas y sociales inmediatas. La normalización de sistemas predictivos basados en datos opacos ya está determinando quién recibe un préstamo, quién es detenido por la policía o quién accede a un seguro de salud. La llamada ‘dependencia tecnológica agravada’ de los países periféricos no es un problema de acceso, sino de soberanía: cuando un Estado delega su capacidad analítica en corporaciones extranjeras, pierde el control sobre la interpretación de su propia realidad.

Comprender que el ‘Manifiesto Palantir’ no es ciencia ficción, sino un proyecto de poder en marcha, es el primer paso para exigir un control democrático sobre las infraestructuras digitales. La única respuesta ética y política a este desafío, siguiendo a Sánchez Vázquez, es una praxis transformadora que impulse la socialización de los datos, la transparencia algorítmica y la construcción de infraestructuras tecnológicas soberanas al servicio del bien común.