Crisis en salud oncológica: Liga Contra el Cáncer suspende operaciones en Bogotá por deudas impagas
Los retrasos en los pagos de las EPS obligan a la entidad a detener temporalmente la atención en su sede capitalina, afectando a cientos de pacientes con cáncer.
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- 9 de mayo del 2026
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La crisis financiera que azota al sistema de salud colombiano ha golpeado nuevamente a la atención oncológica. La Liga Colombiana Contra el Cáncer Seccional Bogotá anunció este jueves la suspensión temporal de todos sus servicios en la capital del país. La decisión, comunicada oficialmente el 30 de abril, responde a una crítica falta de liquidez provocada por el retraso sistemático en los pagos por parte de las Entidades Promotoras de Salud (EPS).
**Deudas que paralizan la atención**
En un comunicado firmado por su gerente general, Hernán Fernández Ankudowicz, la institución explicó que la acumulación de cartera ha hecho insostenible la operación normal. "La IPS atraviesa una situación financiera compleja, originada principalmente por la falta de pagos oportunos correspondientes a los servicios prestados", señaló el texto. La institución aclaró que se trata de una medida de fuerza mayor para proteger su viabilidad futura y que la suspensión es temporal, con un horizonte de reapertura estimado en dos meses, siempre que se regularicen los pagos.
**Impacto directo en pacientes oncológicos**
La suspensión afecta exclusivamente a la sede de Bogotá. La Liga confirmó que sus demás seccionales en el país continúan operando con normalidad. Sin embargo, la interrupción en la capital deja en vilo a cientos de pacientes que dependen de tratamientos continuos y especializados contra el cáncer. La entidad no especificó cuántos usuarios se verán afectados, pero instó a sus afiliados a contactar a sus aseguradoras para la reubicación temporal de sus servicios.
**Contexto: Un sistema al límite**
El caso de la Liga Contra el Cáncer no es un hecho aislado. Es la radiografía de un sistema de salud que se desangra por las deudas. Según reportes de asociaciones de hospitales y clínicas, la cartera morosa del sector supera los 2 billones de pesos a nivel nacional. En los últimos meses, entidades de alta complejidad como el Instituto Nacional de Cancerología han denunciado retrasos millonarios -su cartera pasó de 36.000 millones de pesos en 2024 a más de 136.000 millones en febrero de 2026- y han tenido que restringir la atención a pacientes de aseguradoras específicas.
La crisis se ha expandido como una mancha de aceite. Hospitales públicos y clínicas privadas en Antioquia, Valle del Cauca, Boyacá y Nariño han reportado restricciones en servicios ambulatorios, suspensiones de cirugías no urgentes o incluso cierres totales. La pregunta que queda en el aire es cuántas instituciones más podrán resistir antes de que el colapso sea total.
**Impacto y llamado de atención**
Esta noticia es un campanazo de alerta para los pacientes oncológicos y sus familias. La suspensión de servicios en una entidad especializada como la Liga subraya la fragilidad de la red de atención para enfermedades crónicas y de alto costo. Si las EPS no normalizan los flujos de pago, el derecho a la salud se convierte en una promesa vacía para quienes más lo necesitan. La comunidad médica y los pacientes esperan con urgencia una intervención de las autoridades sanitarias que garantice la continuidad de los tratamientos y evite que más vidas queden en vilo.