La mononucleosis triplica el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple, revela un estudio a largo plazo

Una investigación epidemiológica de más de dos décadas establece una fuerte asociación entre la infección por el virus de Epstein-Barr y la posterior aparición de la enfermedad neurodegenerativa, subrayando la necesidad de estrategias preventivas.

  • 756
  • 19 de abril del 2026
  • 4
La mononucleosis triplica el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple, revela un estudio a largo plazo

Un vínculo epidemiológico sólido

Un extenso estudio retrospectivo ha encontrado una conexión significativa entre haber padecido mononucleosis infecciosa y un riesgo considerablemente mayor de ser diagnosticado con esclerosis múltiple (EM) años después. La investigación, publicada recientemente en Neurology Open Access, analizó datos clínicos de miles de pacientes durante un periodo superior a los veinte años.

Metodología y hallazgos clave

El equipo científico, liderado por epidemiólogos de la Clínica Mayo, identificó a 4.721 personas con un historial confirmado de mononucleosis. Cada caso fue comparado con tres individuos de perfil similar (edad y sexo) que nunca habían contraído la enfermedad. Tras un seguimiento promedio de ocho años, los resultados fueron reveladores.

La incidencia de esclerosis múltiple en el grupo con antecedentes de mononucleosis fue del 0,17%. En el grupo de control, la tasa fue significativamente menor, del 0,07%. Este análisis estadístico indica que las personas que han tenido mononucleosis poseen un riesgo más de tres veces superior de desarrollar EM en comparación con quienes no la tuvieron.

El virus de Epstein-Barr en el punto de mira

La mononucleosis infecciosa es comúnmente causada por el virus de Epstein-Barr (VEB), un patógeno de la familia del herpes que infecta a la mayoría de la población mundial, a menudo de forma asintomática. Este estudio se alinea con investigaciones previas que ya sugerían un papel del VEB en la patogénesis de la esclerosis múltiple, una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca la mielina del sistema nervioso central.

"Estos hallazgos refuerzan la urgencia de profundizar en estrategias para prevenir la infección por el virus de Epstein-Barr", señaló la Dra. Jennifer St. Sauver, autora principal del trabajo. "Reducir estas infecciones podría tener un impacto tangible en la carga global de la EM", añadió.

Limitaciones y futuro de la investigación

Los investigadores son cautelosos y aclaran que su trabajo demuestra una asociación estadística sólida, pero no una relación de causa-efecto directa. El mecanismo biológico por el cual la infección por VEB podría desencadenar o promover procesos autoinmunes años después sigue siendo un campo de investigación activo.

No obstante, la robustez del diseño del estudio y la consistencia con hallazgos internacionales convierten este vínculo en una de las pistas más sólidas sobre los factores de riesgo ambientales para la esclerosis múltiple.

Contexto e impacto: Más allá de la estadística

La relevancia de este hallazgo trasciende el dato epidemiológico. La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, discapacitante y de alto costo, que típicamente se manifiesta en adultos jóvenes, durante etapas cruciales de productividad laboral y formación familiar.

Identificar un factor de riesgo potencialmente modificable, como una infección vírica común, abre una ventana de oportunidad preventiva sin precedentes. Si futuras investigaciones confirman la causalidad, el desarrollo de una vacuna eficaz contra el VEB o de terapias antivirales específicas podría convertirse en una piedra angular para disminuir la incidencia de esta enfermedad neurológica.

Este estudio subraya la importancia de la medicina preventiva y de entender las consecuencias a largo plazo de infecciones aparentemente comunes. Para la comunidad científica, refuerza la hipótesis inmunoviral de la EM y dirige recursos hacia la exploración de intervenciones dirigidas al VEB.