La guerra en Oriente Medio dispara el precio del petróleo por encima de los 100 dólares tras una escalada de ataques en el Golfo

Irán intensifica sus ofensivas contra infraestructura energética y tráfico marítimo, mientras Israel y Estados Unidos responden con bombardeos en Teherán y Líbano. La crisis paraliza el estratégico Estrecho de Ormuz y desata una crisis económica global.

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  • 13 de abril del 2026
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La guerra en Oriente Medio dispara el precio del petróleo por encima de los 100 dólares tras una escalada de ataques en el Golfo

**Una nueva y peligrosa escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado que el barril de petróleo Brent supere la barrera psicológica de los 100 dólares este jueves, tras una serie de ataques coordinados por Irán contra infraestructuras clave en el Golfo Pérsico. La ofensiva, que incluyó blancos en Arabia Saudí, Irak, Bahrein, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, busca presionar a Estados Unidos e Israel para que detengan sus operaciones militares, iniciadas el pasado 28 de febrero.**

### Ataques iraníes paralizan el corazón energético mundial
Las hostilidades se recrudecieron al amanecer. Un buque portacontenedores fue impactado frente a las costas de Dubái, mientras en Bahrein un ataque provocó un gran incendio cerca de su aeropuerto internacional. Arabia Saudí reportó haber interceptado drones que se dirigían hacia el yacimiento petrolero de Shaybah, uno de los más importantes del reino.

La situación forzó a Irak a suspender todas las operaciones en sus terminales petroleras del sur del país, tras un ataque previo en el puerto de Basora que dejó al menos un fallecido. El control iraní sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial, ha reducido el tráfico marítimo a su mínima expresión, estrangulando la oferta global.

### Respuesta militar de la coalición y retórica en ascenso
Israel respondió a los ataques interceptando misiles sobre Jerusalén y lanzando, según sus comunicados, una "ola de ataques a gran escala" sobre Teherán y objetivos en el Líbano vinculados a Hezbollah. En Beirut, ataques aéreos alcanzaron una zona turística costera y la localidad de Aramoun, con un saldo reportado de once muertos.

En la capital iraní, puestos de control de seguridad fueron blanco de drones, dejando al menos diez víctimas mortales. El presidente estadounidense, Donald Trump, descartó un cese inmediato de las hostilidades, afirmando que su país debe "terminar el trabajo". Mientras, el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, mantiene un perfil bajo, y el presidente Masoud Pezeshkian exigió, como condición para la paz, el reconocimiento de los "derechos legítimos" de Irán, reparaciones y garantías de seguridad.

### Impacto económico y humanitario en expansión
El precio del crudo ha registrado un aumento de aproximadamente el 38% desde el inicio del conflicto, alimentando presiones inflacionarias en una economía global ya frágil. Instituciones financieras en la región, como CitiBank, han comenzado a cerrar sucursales o promover el teletrabajo ante amenazas específicas.

El costo humano sigue creciendo. Autoridades libanesas reportan al menos 634 muertos y más de 759,000 desplazados internos desde febrero. Irán afirma tener más de 1,300 fallecidos, Israel doce y Estados Unidos siete soldados caídos, con otros ocho gravemente heridos. La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo el cese de los ataques no ha surtido efecto visible, sumiendo a la región en una espiral de violencia sin un desenlace claro a la vista.

### Contexto y Análisis: Más allá del barril de crudo
Esta crisis trasciende el alza inmediata del precio de la energía. La estrategia iraní de atacar la infraestructura económica de sus vecinos y el tráfico marítimo global representa una táctica de presión asimétrica destinada a fracturar la coalición adversaria. El riesgo de una intervención directa sobre islas estratégicas iraníes, como Kharg, su principal terminal petrolera, podría abrir un nuevo y más peligroso capítulo.

Para el ciudadano común, la consecuencia inmediata será un encarecimiento generalizado de los combustibles, el transporte y, en última instancia, de los bienes de consumo. La paralización del Estrecho de Ormuz, aunque sea temporal, expone la extrema vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales a conflictos localizados, una lección que debería acelerar las estrategias de diversificación energética y logística en Occidente. La estabilidad del Golfo Pérsico ya no es solo un problema regional, sino un pilar de la seguridad económica mundial.