Un estudio confirma que la mononucleosis triplica el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple
Una investigación de largo alcance en Estados Unidos establece una fuerte asociación entre el virus de Epstein-Barr y la enfermedad neurológica, aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo.
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- 9 de abril del 2026
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Una investigación médica de más de dos décadas ha revelado que las personas que han padecido mononucleosis infecciosa, comúnmente conocida como 'la enfermedad del beso', tienen un riesgo tres veces mayor de desarrollar esclerosis múltiple en comparación con quienes nunca sufrieron esa infección. El estudio, liderado por especialistas de una prestigiosa institución médica en Minnesota y publicado en una revista científica de neurología, analizó los historiales clínicos de miles de pacientes estadounidenses para llegar a esta conclusión. Los hallazgos, aunque significativos, recalcan que la probabilidad absoluta de padecer esclerosis múltiple sigue siendo muy baja incluso entre los grupos de mayor riesgo.
### Metodología y hallazgos clave del estudio
El equipo investigador comparó los datos de más de 4,700 individuos diagnosticados con mononucleosis con un grupo de control de más de 14,000 personas de características similares sin ese antecedente. El seguimiento se extendió durante un promedio de seis a ocho años, durante los cuales se monitorizó la aparición de nuevos diagnósticos de esclerosis múltiple. Los resultados, ajustados por factores como tabaquismo, origen étnico y otras condiciones de salud, mostraron una incidencia de 0.17% en el grupo con mononucleosis, frente a un 0.07% en el grupo de control.
### El virus Epstein-Barr y su relación con el sistema nervioso
El virus de Epstein-Barr, un patógeno de la familia del herpes, infecta a la gran mayoría de la población mundial, generalmente de forma asintomática durante la infancia. Sin embargo, cuando la infección primaria ocurre en la adolescencia o adultez, puede desencadenar la mononucleosis infecciosa. La comunidad científica explora desde hace tiempo la hipótesis de que este virus podría desencadenar una respuesta autoinmune en personas genéticamente predispuestas, donde el sistema inmunológico ataca por error la mielina del sistema nervioso central, en un fenómeno conocido como mimetismo molecular.
### Perspectivas y limitaciones de la investigación
Los autores del estudio enfatizan que, si bien la asociación estadística es robusta, esto no prueba una relación causal directa. La autora principal del trabajo señaló que la inmensa mayoría de quienes han tenido mononucleosis nunca desarrollarán esclerosis múltiple. Una limitación reconocida es que el periodo de seguimiento, aunque extenso, podría no ser suficiente para captar todos los casos de esclerosis múltiple, ya que esta enfermedad puede manifestarse décadas después de la infección inicial.
### Contexto e impacto: Más allá de la asociación estadística
Este estudio refuerza la evidencia que sitúa al virus de Epstein-Barr como un factor de riesgo modificable clave en la esclerosis múltiple, abriendo una ventana crucial para la prevención. A nivel global, la búsqueda de una vacuna contra este virus común ha cobrado un nuevo impulso, no solo para prevenir la mononucleosis, sino potencialmente para reducir la incidencia de una enfermedad neurológica discapacitante. Para el ciudadano común, el mensaje clave es de tranquilidad: el riesgo absoluto sigue siendo extremadamente bajo. No obstante, para la comunidad científica y los sistemas de salud, estos hallazgos subrayan la importancia de invertir en investigación virológica y autoinmune, ya que intervenir sobre un desencadenante infeccioso podría ser una estrategia más efectiva que tratar una enfermedad crónica ya establecida. La esclerosis múltiple, aunque poco frecuente, conlleva un alto coste personal, sanitario y económico, por lo que cualquier avance en la comprensión de sus orígenes representa un paso significativo.