Argentina busca cerrar la brecha tecnológica con Brasil mediante la adhesión al tratado UPOV 91
El gobierno impulsa una reforma legal para proteger la propiedad intelectual de las semillas, un cambio que promete aumentar la productividad y las exportaciones agrícolas.
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- 7 de abril del 2026
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**El gobierno nacional anunció en la apertura de sesiones legislativas de 2026 su decisión de impulsar la adhesión al Acta de 1991 de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV 91). Esta medida busca modernizar el marco legal de propiedad intelectual para semillas, con el objetivo declarado de atraer inversión tecnológica y revertir el estancamiento productivo que aleja a Argentina de su principal competidor regional, Brasil.**
### La paradoja productiva del Mercosur
Mientras Brasil proyecta una cosecha récord de soja, Argentina lucha por consolidar volúmenes significativamente menores. La divergencia no se explica por la superficie sembrada, sino por una brecha de rendimiento que hoy favorece al país vecino en un 24%. Analistas señalan que la falta de un sistema robusto de protección fitogenética actúa como un "techo de cristal" para la productividad argentina, desincentivando el lanzamiento de las últimas innovaciones biotecnológicas en el mercado local.
### Más allá de las retenciones fiscales: el debate por la "retención tecnológica"
El sector agrícola ha centrado históricamente su debate en la carga impositiva, particularmente en los derechos de exportación. Sin embargo, surge un nuevo concepto: la "retención tecnológica". Esta no es un impuesto cobrado por el Estado, sino riqueza que nunca se genera debido a la falta de herramientas de última generación. El uso extendido de semilla no certificada, justificado por algunos como un paliativo a la presión fiscal, termina por limitar el potencial de rinde por hectárea.
### ¿Qué cambia con UPOV 91?
Adherir al estándar internacional UPOV 91 implica transitar de un sistema donde el "uso propio" de la semilla es un derecho amplio y poco regulado, a uno donde se convierte en una excepción sujeta a compensación para el obtentor, especialmente para los grandes productores. Este cambio enviaría una señal clara a los mercados globales: Argentina abandonaría su percepción como un "paraje de piratería biotecnológica" para convertirse en un socio confiable para la innovación.
### El impacto económico potencial
Estudios preliminares indican que cerrar la brecha de productividad con Brasil solo en el cultivo de soja podría generar hasta 12 millones de toneladas adicionales por campaña. Esto se traduciría en aproximadamente 5.000 millones de dólares extra en exportaciones, un impulso vital para la balanza comercial del país. La medida complementa la reducción gradual de los derechos de exportación, apuntando a que el crecimiento provenga tanto del área sembrada como de la inteligencia aplicada en cada semilla.
### Contexto e Impacto: Una apuesta por el futuro productivo
La decisión de avanzar con UPOV 91 trasciende una mera adecuación legal. Representa una elección estratégica entre un ahorro de corto plazo en el costo de la semilla y una ganancia de largo plazo en productividad y competitividad global. Para el productor, significa acceso a un portafolio tecnológico más amplio y actualizado. Para el país, es la oportunidad de reposicionarse como un jugador serio en la economía del conocimiento aplicada al agro, atrayendo investigación, desarrollo y valor agregado. El éxito de esta política dependerá de un equilibrio que reconozca los derechos de los obtentores sin asfixiar a los productores, y de una implementación que garantice que las reglas sean claras y se cumplan para todos.