Fallece el prestigioso pediatra Aníbal Tovaruela, referente de la medicina infantil en Sevilla
El médico, de 85 años y con una larga trayectoria en el Hospital Infantil, falleció el pasado Domingo de Ramos, rodeado de su familia y su comunidad religiosa.
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- 7 de abril del 2026
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El mundo de la pediatría y la sociedad sevillana lamentan la pérdida del doctor Aníbal Tovaruela Santos, fallecido a los 85 años durante la tarde del pasado Domingo de Ramos. El prestigioso médico, jefe de la UCI del Hospital Infantil durante años, murió en su domicilio del barrio de San Juan de la Palma, acompañado por su esposa, sus hijos y miembros de su hermandad. Su partida, en una fecha tan significativa del calendario cristiano, ha sido interpretada por sus seres queridos como un símbolo del final de una vida de entrega y fe.
### Una vida dedicada a la medicina y la familia
Nacido en la calle Guadiana y bautizado en la parroquia de Omnium Sanctorum, Aníbal Tovaruela desarrolló desde joven una doble vocación: la medicina y el servicio a su comunidad. Tras formarse en el colegio San Francisco, asumió prematuramente la responsabilidad de mantener a su madre y hermanos tras el fallecimiento de su padre. Junto a su esposa, Trini Garrido, construyó una familia numerosa con cuatro hijos y nueve nietos, siempre desde su hogar en la calle Jerónimo Hernández.
Su carrera profesional estuvo marcada por la excelencia y la humanización de la atención pediátrica. Al frente de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Infantil, se convirtió en un referente para generaciones de médicos, destacando por su trato cercano y su dedicación absoluta a los pacientes más vulnerables. Colegas como Ignacio, de su misma promoción, lo han definido como "un médico brillante y un maestro generoso", cuya principal cualidad fue siempre su profundo humanismo.
### Fe, cultura y legado
Más allá de su consulta y del hospital, el doctor Tovaruela cultivó una intensa vida espiritual en la Hermandad de la Amargura, de la que era devoto. Su fe se manifestaba en el servicio discreto y constante, comparado por sus allegados con "un callado simple cirio". En su jubilación, dedicó tiempo a la escritura y la lectura, profundizando en temas de arte, historia y la propia ciudad de Sevilla, sin descuidar nunca el cuidado de su familia.
El funeral y despedida se desarrollaron con la sobriedad y elegancia que caracterizaron su vida, revestido con el hábito nazareno y acompañado por hermanos de la Cruz. En el emotivo adiós, su hijo definió su esencia: "Ser un hombre bueno le permitió ser el gran profesional y compañero que fue, el aún mejor padre y esposo, y el hijo, hermano, abuelo y amigo que fue".
### El impacto de una pérdida
La muerte del doctor Tovaruela trasciende el ámbito familiar para conmover a una amplia red de antiguos pacientes, colegas, vecinos y cofrades. Su figura representa un modelo de integridad profesional y personal cada vez más escaso, donde la excelencia técnica iba indisolublemente unida a la compasión y el compromiso ético. Su legado perdura no solo en los avances de la pediatría crítica sevillana, sino en el recuerdo agradecido de cientos de familias a las que atendió con dedicación plena. Su vida demuestra que la verdadera vocación de servicio puede florecer con igual intensidad en un quirófano, en el seno del hogar y en la quietud de la fe.