Gravina dimite como presidente de la Federación Italiana de Fútbol tras nueva debacle mundialista
La derrota en el repechaje ante Bosnia y Herzegovina precipita la salida del máximo dirigente y abre una crisis institucional que busca un nuevo rumbo para el 'calcio'.
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- 4 de abril del 2026
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**El fútbol italiano se sume en una profunda crisis institucional tras la dimisión de Gabriele Gravina como presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Su renuncia, presentada este jueves, llega apenas 48 horas después del fracaso de la selección 'azzurra' para clasificarse al Mundial de 2026, el tercero consecutivo al que no logra acceder.**
### Una presión política insostenible
La salida de Gravina fue forzada por la presión directa del Gobierno italiano. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, exigió públicamente un cambio radical en la cúpula del fútbol nacional tras el nuevo fiasco en las eliminatorias. "El sistema necesita una reestructuración profunda, y eso comienza con un nuevo liderazgo en la FIGC", sentenció Abodi, dejando claro que Gravina había perdido el apoyo político esencial para continuar.
### La gota que colmó el vaso
El desencadenante final fue la eliminación el martes ante Bosnia y Herzegovina en la tanda de penaltis de un repechaje. Este revés se suma a una década de decepciones en fase de clasificación, donde Italia ya había caído ante Suecia (2018) y Macedonia del Norte (2022). La última vez que la selección jugó un partido de eliminatoria directa en un Mundial fue en 2006, cuando se coronó campeona.
### Elecciones y un futuro incierto
La FIGC ha convocado elecciones para el próximo 22 de junio con el fin de elegir a un sucesor. Mientras tanto, Gravina comparecerá ante el parlamento italiano el miércoles próximo para explicar la situación. Su salida pone también en jaque su cargo como vicepresidente primero de la UEFA, puesto que ocupa junto a Aleksander Čeferin, quien ha expresado su apoyo personal al dirigente.
### La búsqueda de un nuevo seleccionador
La dimisión de Gravina arrastra casi inevitablemente la del seleccionador nacional, Gennaro Gattuso, quien asumió el cargo en junio pasado con el equipo ya en crisis. En la lista de posibles reemplazantes suenan nombres de peso como Roberto Mancini (exseleccionador y campeón de la Eurocopa 2021), Simone Inzaghi, Antonio Conte y Massimiliano Allegri.
### Un legado agridulce y un desafío monumental
El balance de Gravina, en el cargo desde 2018, es contradictorio. Bajo su mandato, Italia conquistó la Eurocopa 2021, un éxito histórico. Sin embargo, ese triunfo queda empañado por la incapacidad crónica para clasificarse a los Mundiales. Su sucesor heredará una selección en horas bajas y la titánica tarea de modernizar la infraestructura del país para coorganizar la Eurocopa 2032 junto a Turquía, un proyecto que la UEFA vigila con extrema atención.
### Impacto y contexto: Más allá de un partido perdido
La renuncia de Gravina trasciende un mero cambio directivo. Es el síntoma de una crisis estructural del fútbol italiano, un deporte que lucha por reconectar con su glorioso pasado. La incapacidad repetida para alcanzar la fase final de los Mundiales priva al país de visibilidad global, ingresos económicos y, sobre todo, del orgullo nacional que genera el éxito deportivo. El nuevo presidente no solo deberá encontrar al técnico adecuado, sino también impulsar reformas profundas en las bases del fútbol formativo y resolver el crónico problema de los estadios obsoletos. El futuro inmediato del 'calcio' se juega ahora en los despachos, con la mirada puesta en reconstruir una identidad competitiva perdida.