Cáncer de colon y cuello uterino: las dos caras de la prevención en Colombia

Mientras el cáncer colorrectal muestra una tendencia al alza a nivel nacional, el de cuello uterino sigue siendo prevenible. Las cifras de 2025 revelan un panorama complejo en la lucha contra estas enfermedades.

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  • 3 de abril del 2026
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Cáncer de colon y cuello uterino: las dos caras de la prevención en Colombia

**El cáncer continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública en Colombia, con el de colon y recto y el de cuello uterino ocupando un lugar protagónico en las estadísticas de mortalidad. Los datos más recientes, correspondientes al año 2025, dibujan un escenario donde la detección tardía y las oportunidades perdidas en prevención marcan la diferencia entre la vida y la muerte.**

### La paradoja del cáncer colorrectal

A pesar de tener una tasa de curación superior al 90% cuando se diagnostica en etapas iniciales, el cáncer de colon y recto cobró la vida de 3.975 personas en Colombia durante 2025. Esta cifra representa un aumento preocupante con respecto a los 3.747 fallecimientos registrados el año anterior. En Risaralda, sin embargo, se observó una disminución al pasar de 117 decesos en 2024 a 96 en 2025. Un dato llamativo es que esta enfermedad afectó más a las mujeres en el departamento, con 51 fallecimientos frente a 45 en hombres.

La conmemoración del Día Mundial de la Concientización sobre el Cáncer de Colon y Recto, que se celebra este mes, pone el foco en la urgente necesidad de promover los programas de cribado. Los especialistas insisten en que la clave para revertir estas cifras está en que la población mayor de 45 años consulte con su médico sobre las pruebas de detección disponibles.

### El cáncer evitable: cuello uterino

En contraste con la complejidad del cáncer colorrectal, el de cuello uterino se presenta como una enfermedad ampliamente prevenible. Ocupa el tercer lugar en incidencia y el quinto en mortalidad en el país. En 2025, causó la muerte de 1.899 mujeres a nivel nacional, 54 de ellas en Risaralda.

La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) es la piedra angular de la prevención primaria. Además, las autoridades sanitarias han establecido un protocolo claro de seguimiento: realización de citología vaginal para mujeres entre 25 y 29 años, prueba de ADN del VPH para el grupo de 30 a 65 años, y para quienes residen en zonas rurales, entre 30 y 50 años, se recomienda la inspección visual del cuello uterino por parte de personal de salud.

### Otras neoplasias con alta letalidad

El panorama oncológico en Risaralda durante 2025 estuvo marcado por otras enfermedades con alta mortalidad. El cáncer de estómago se llevó la vida de 163 personas, mientras que los tumores malignos de otros órganos digestivos (excluyendo estómago y colon) causaron 247 decesos. El cáncer de tráquea, bronquios y pulmón fue responsable de 149 muertes.

En cuanto a los cánceres específicos por género, el de mama causó 113 fallecimientos, el de próstata 85, y las leucemias 61. Estos datos subrayan la carga multifacética que representa el cáncer para el sistema de salud y las familias colombianas.

### Contexto e Impacto: Más allá de las cifras

Las estadísticas de 2025 revelan una verdad incómoda: Colombia avanza a dos velocidades en la lucha contra el cáncer. Por un lado, tiene a su alcance las herramientas para erradicar virtualmente el cáncer de cuello uterino a través de la vacunación y el cribado. Por el otro, se enfrenta al reto de implementar programas masivos y efectivos de detección temprana para el cáncer colorrectal, cuya incidencia está en aumento.

La disparidad entre los datos nacionales y departamentales en el caso del cáncer de colon sugiere que las intervenciones locales pueden marcar una diferencia significativa. El descenso en Risaralda invita a analizar qué estrategias de promoción de la salud o acceso a servicios están funcionando allí.

Para el ciudadano común, el mensaje es claro: la prevención y la detección precoz no son opciones, son imperativos. Consultar al médico a tiempo, participar en los programas de vacunación y someterse a los exámenes de rutina recomendados según la edad y el sexo son las acciones más poderosas para cambiar el curso de estas estadísticas. El sistema de salud, por su parte, tiene el desafío de garantizar que estas oportunidades lleguen a todos los rincones del país, cerrando las brechas que hoy se traducen en miles de muertes evitables cada año.