El fútbol femenino español vive un crecimiento sin precedentes tras el éxito de La Roja y la profesionalización de la Liga F
El histórico triunfo en el Mundial 2023 y la consolidación de la liga profesional impulsan un aumento masivo en audiencias, licencias y apoyo institucional, transformando el panorama deportivo nacional.
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- 13 de febrero del 2026
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El fútbol femenino en España experimenta una revolución sin precedentes, impulsada por el éxito de la selección nacional, 'La Roja', y la consolidación de la Liga F como competición profesional. Tras la conquista del Mundial en Australia y Nueva Zelanda 2023 y el subcampeonato en la Eurocopa 2022, el interés público y mediático se ha disparado, marcando un punto de inflexión histórico. La profesionalización de la liga, efectiva desde la temporada 2022/23, ha sido el pilar estructural que ha permitido capitalizar este éxito deportivo. Este nuevo estatus garantiza a las futbolistas contratos laborales, derechos sociales y mejores condiciones, atrayendo también a un mayor número de patrocinadores e inversiones. Las audiencias televisivas han batido récords consecutivos. El partido de la final del Mundial entre España e Inglaterra congregó a una media de 5,5 millones de espectadores en España, con picos de más de 7 millones, cifras impensables hace apenas un lustro. Este 'efecto La Roja' se traduce también en un boom de licencias federativas. Según datos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el número de mujeres y niñas federadas ha crecido más de un 30% en los últimos dos años, superando las 100.000 licencias. Los clubes de Primera División F reportan un aumento exponencial en la venta de abonos y en la asistencia a los estadios, con encuentros que ya superan los 10.000 espectadores de media en algunos equipos. Este crecimiento masivo no es solo cuantitativo, sino también cualitativo. Se observa una mayor cobertura mediática especializada, un incremento en la base social de los clubes y una apuesta firme por la formación en las categorías inferiores. El desafío ahora es sostener este impulso en el tiempo, mejorar la rentabilidad económica de los clubes y seguir avanzando en la equiparación de condiciones con el fútbol masculino, un camino que España ha emprendido con decisión y que ya es referente en Europa.