El yen japonés se desploma a su nivel más bajo en 34 años frente al dólar
La moneda nipona superó la barrera de los 155 yenes por dólar tras declaraciones del Banco de Japón que descartan una intervención inmediata, generando alertas sobre inflación y volatilidad en los mercados asiáticos.
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- 17 de marzo del 2026
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El yen japonés alcanzó este 17 de marzo de 2026 su nivel más débil en 34 años frente al dólar estadounidense, superando la barrera psicológica de los 155 yenes por dólar en las primeras horas de negociación del mercado asiático. Este desplome histórico se produjo inmediatamente después de que altos funcionarios del Banco de Japón (BoJ) indicaran que no contemplan una intervención inmediata en los mercados de divisas para sostener la moneda, una declaración que los operadores interpretaron como una luz verde para continuar presionando a la baja al yen.
La caída, que sitúa al yen en su punto más bajo desde 1992, responde a la persistente divergencia en las políticas monetarias entre Japón y Estados Unidos. Mientras la Reserva Federal mantiene tasas de interés elevadas para combatir la inflación, el Banco de Japón se mantiene en un entorno de tipos ultrabajos, lo que incentiva a los inversores a buscar rendimientos en dólares. El cruce clave USD/JPY tocó un mínimo intradía de 155.25, un nivel que muchos analistas consideraban un "línea roja" para una posible intervención de las autoridades japonesas.
Las implicaciones de esta debilidad monetaria son significativas para la segunda economía de Asia. Un yen más barato encarece las importaciones, especialmente de energía y alimentos, lo que amenaza con avivar la inflación en un país que durante décadas luchó contra la deflación. Por otro lado, beneficia a los grandes exportadores japoneses como Toyota y Sony, cuyos productos se vuelven más competitivos en el extranjero. El Ministerio de Finanzas de Japón y el BoJ se encuentran en una posición delicada, sopesando los costos de una intervención cambiaria —que sería costosa y podría resultar inefectiva si no va acompañada de un cambio de política— contra el riesgo de que una depreciación descontrolada dañe el poder adquisitivo de los hogares y desestabilice los mercados financieros.
La volatilidad se contagió rápidamente a otras divisas asiáticas y a los mercados de valores de la región al abrir. Los analistas advierten que si el yen continúa su caída sin control, podría forzar al Banco de Japón a reconsiderar su política monetaria laxa antes de lo previsto, un movimiento que tendría repercusiones globales. La atención ahora se centra en cualquier declaración oficial que pueda indicar un cambio de postura o en la posibilidad de una intervención sorpresa coordinada con otros países, como se ha visto en el pasado. La situación pone a prueba la estrategia del BoJ de normalizar su política de manera gradual, en un entorno financiero global cada vez más impredecible.