El 72,8% de los españoles reprueba la demora para ver a un especialista y uno de cada cinco ya paga seguro privado
Madrid. La insatisfacción con los tiempos de espera en la sanidad pública española se consolida. Casi tres de cada cuatro ciudadanos (72,8%) consideran "poco o nada aceptable" el tiempo que transcurre hasta ser atendidos por un especialista, según la segunda oleada del Barómetro Sanitario hecha pública este martes. La cifra supera en 3,4 puntos la registrada en julio pasado (69,4%), lo que evidencia un malestar creciente entre los usuarios del sistema.
Listas de espera: percepción de deterioro
La segunda oleada del Barómetro Sanitario revela un deterioro en la percepción de las listas de espera: el 40,7% cree que la situación ha empeorado y solo el 8,2% detecta mejoras. La sanidad pública mantiene un aprobado ajustado (6,19) pese al descontento.
El estudio, elaborado con 2.644 entrevistas, muestra que el 40,7% de la población cree que la demora para recibir atención sanitaria ha empeorado en el último año, frente al 38,3% que opinaba lo mismo en la oleada anterior. Otro 44,5% considera que la situación sigue igual. Solo un 8,2% aprecia alguna mejora, lo que deja un margen mínimo para el optimismo.
Esa percepción se traduce en decisiones concretas: el 21,9% de los españoles ya dispone de un seguro privado de salud, un porcentaje que refleja la búsqueda de alternativas ante las demoras públicas.
Atención primaria y especializada: alta confianza pese a las esperas
El 82,2% de los encuestados acudió a un médico de familia en el último año; de ellos, el 93,5% fue atendido en la sanidad pública. La valoración de esa atención es positiva para el 82,1%, con especial mención a la confianza y seguridad que transmite el personal (8,04 para enfermería y 7,81 para el médico). Sin embargo, la espera media para ser visto fue de 9,71 días, y solo el 21% logró cita el mismo día o al siguiente.
En el ámbito especializado, el 55,7% pasó por consulta en los últimos doce meses (78,9% en el sistema público). La atención recibida es bien valorada por el 78,5%, aunque la espera para ser atendido es la más criticada: el 63,4% considera insuficientes las acciones para reducir los tiempos en esta parcela.
Pruebas diagnósticas: demoras que superan los tres meses
Las pruebas diagnósticas también reflejan cuellos de botella. Menos de la mitad de los pacientes se realizan ecografías, TAC, resonancias o colonoscopias en el primer mes desde la indicación. La resonancia magnética acumula la espera media más alta, con 101,96 días, seguida de la colonoscopia (46% en menos de un mes) y el TAC (46,4%). La ecografía, con 76,63 días de media, es la pruebas más ágil.
Urgencias y hospitalización: lo mejor valorado
Los servicios de urgencias del 061/112 y la asistencia a pacientes ingresados en hospitales públicos obtienen las mejores notas (7,25 y 7,09 puntos, respectivamente). En cambio, las urgencias hospitalarias y las consultas de atención hospitalaria suspenden con 6,08 y 5,83. El 14,2% de los encuestados estuvo ingresado en el último año, y el 84,8% de ellos valora positivamente la atención recibida.
Salud mental y estado general: señales de mejora
El 17,8% de los entrevistados acudió a un profesional por un problema de salud mental o malestar emocional, lo que subraya la creciente demanda en este ámbito. La percepción del estado de salud propio mejora: el 70,3% lo califica como "muy bueno o bueno", 2,8 puntos más que en la oleada anterior.
Pese al deterioro en las listas de espera, la puntuación media de la sanidad pública se mantiene en un aprobado ajustado: 6,19 sobre 10, ligeramente superior al 6,16 de julio. El 52,7% valora positivamente el sistema, aunque un 29,7% cree que necesita cambios fundamentales y un 17,2% exige transformaciones profundas.
Contexto e impacto: una brecha que se ensancha
El barómetro dibuja un sistema sanitario que conserva la confianza de los pacientes en el trato humano y la competencia de sus profesionales, pero que falla en la gestión de los tiempos. Ese desajuste tiene una consecuencia directa: el crecimiento del seguro privado, que ya roza el 22% de la población y presiona al alza el gasto sanitario de los hogares. Además, la percepción de que las administraciones no hacen lo suficiente para atajar las demoras (más del 50% en todos los niveles, y hasta el 63,4% en especialistas) puede convertirse en un factor de desgaste político. La mejora en la autopercepción de la salud contrasta con la frustración ante las listas de espera, lo que sugiere que el problema no es tanto la calidad clínica como la accesibilidad. En un contexto de envejecimiento poblacional y creciente demanda de atención mental, el margen para mantener el aprobado sin reformas estructurales se estrecha.
Con información de elcorreogallego.es.



