El control ocular que muchos posponen: la clave para detectar glaucoma y otras enfermedades sin síntomas
La fatiga visual digital y la costumbre de postergar consultas oftalmológicas pueden retrasar el diagnóstico de enfermedades silenciosas como el glaucoma. La Academia Americana de Oftalmología y Cleveland Clinic coinciden en que un examen completo va más allá de renovar la graduación de los lentes y debe personalizarse según la historia clínica de cada paciente.
En la era de las pantallas, molestias como sequedad ocular, visión borrosa o dolor de cabeza se atribuyen con frecuencia al uso prolongado de dispositivos. Sin embargo, estos síntomas pueden tener orígenes diversos, desde errores de graduación no corregidos hasta cambios en el parpadeo. La revisión científica publicada en *Clinical and Experimental Optometry* advierte que no existe una causa única y que la evaluación profesional debe considerar el estado previo de la visión y las condiciones de uso de la tecnología.
Los exámenes visuales completos permiten identificar alteraciones antes de que la pérdida de visión sea perceptible, pero la frecuencia debe adaptarse a la edad y los factores de riesgo de cada persona.
La importancia de un examen integral
Un control ocular completo no se limita a medir la agudeza visual para actualizar una receta. Incluye la revisión de la presión intraocular y otras estructuras que el especialista selecciona según los síntomas y los antecedentes del paciente. Cleveland Clinic señala que este tipo de evaluación puede revelar cambios vinculados con enfermedades sistémicas como la diabetes o la hipertensión.
La oftalmóloga Aleksandra Rachitskaya, especialista en retina de esa institución, subraya que la salud ocular está conectada con la del resto del cuerpo. Por eso, ciertos hallazgos en el examen visual justifican una derivación a otros especialistas para una evaluación más profunda. No obstante, el examen oftalmológico no reemplaza los controles clínicos habituales.
Glaucoma: el avance silencioso
El glaucoma agrupa enfermedades que dañan el nervio óptico y pueden progresar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas. El Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos advierte que la ausencia de molestias no descarta su presencia. Durante un examen, el profesional puede detectar signos como la presión elevada, aunque no todos los pacientes presentan el mismo cuadro.
La detección temprana resulta crucial para frenar el deterioro visual. Por eso, la Academia Americana de Oftalmología recomienda establecer la frecuencia de los controles según la edad y los factores de riesgo. Para adultos sin síntomas ni antecedentes, sugiere exámenes cada dos a cuatro años entre los 40 y 54 años, cada uno a tres años entre los 55 y 64, y cada uno a dos años a partir de los 65.
Fatiga visual digital: cuándo consultar
El conjunto de molestias asociadas al uso de pantallas se conoce como fatiga visual digital. Puede manifestarse con ardor, sequedad, visión borrosa o cansancio ocular. La revisión publicada en *Clinical and Experimental Optometry* indica que estos síntomas pueden relacionarse con factores como errores de refracción no corregidos, alteraciones en el parpadeo y la exigencia de enfocar a corta distancia.
Los expertos coinciden en que los cambios persistentes en la visión o la aparición de molestias justifican una consulta profesional. Esto incluye tanto a quienes ya usan lentes como a quienes nunca han tenido problemas visuales. La decisión sobre la frecuencia adecuada corresponde al oftalmólogo, quien evaluará la edad, los antecedentes familiares, la diabetes, el uso de corrección óptica y cualquier cambio visual reciente.
Contexto o impacto
La postergación de los controles oftalmológicos no solo afecta la salud visual, sino que puede retrasar el diagnóstico de enfermedades sistémicas. El glaucoma, por ejemplo, es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo, y su detección temprana es fundamental para preservar la visión. Además, en un contexto donde el teletrabajo y el ocio digital aumentan la exposición a pantallas, diferenciar entre molestias transitorias y signos de alarma se vuelve esencial. La personalización de los exámenes según el perfil de cada paciente permite optimizar recursos y mejorar los resultados en salud pública.
Con información de Infobae.



