El virus Shamonda llega al ganado vasco: detectado un foco en una explotación lechera de Guipúzcoa
El virus Shamonda ha hecho su aparición en la cabaña ganadera española. El Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) ha confirmado la detección del patógeno en una explotación de vacuno lechero situada en Guipúzcoa. El hallazgo, comunicado este martes, ha llevado al Gobierno Vasco a desplegar un protocolo de seguimiento veterinario y a lanzar un mensaje de tranquilidad a la población. Según las autoridades sanitarias vascas, el riesgo para la salud pública se considera "muy bajo" con la información disponible hasta la fecha.
Situación clínica estabilizada y sin riesgo alimentario
El Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Ejecutivo autonómico ha informado de que los animales afectados presentan un cuadro clínico estabilizado. La explotación, que permanece bajo estrecha vigilancia de los servicios veterinarios, no ha requerido por el momento medidas extraordinarias. Las autoridades han subrayado que no existe evidencia científica de transmisión del virus a través del consumo de carne, leche o productos lácteos derivados.
El Laboratorio Central de Veterinaria confirma la presencia del patógeno en una granja de vacuno, mientras el Gobierno Vasco activa la vigilancia y descarta riesgos para el consumo humano
Un patógeno transmitido por insectos y de síntomas leves
El virus Shamonda afecta principalmente al ganado bovino y se propaga mediante la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes. En animales adultos, la infección cursa con síntomas leves y transitorios: fiebre, diarrea y una bajada temporal de la producción láctea. La atención se centra en las hembras gestantes, ya que el virus puede incidir en la reproducción. La detección en Guipúzcoa se suma a otros focos ya confirmados en explotaciones españolas desde el verano de 2026, cuando el patógeno comenzó a circular por distintos países europeos.
Sin sacrificios ni restricciones: la respuesta se basa en la vigilancia
La consejera vasca de Agricultura, Amaia Barredo, ha aclarado que la aparición del virus no conlleva el sacrificio obligatorio de animales ni restricciones generales de movimiento. El motivo es que el Shamonda no figura en la lista de enfermedades de declaración obligatoria de la Unión Europea. La estrategia frente al patógeno se centra en cuatro ejes: seguimiento veterinario, atención a los animales afectados, refuerzo de las medidas de bioseguridad y control de los insectos vectores. Además, se ha formado al personal veterinario para acelerar la detección precoz de nuevos casos.
Recomendaciones para el sector ganadero
Las explotaciones ganaderas vascas han recibido una serie de pautas para minimizar el impacto. Entre ellas destacan la vigilancia diaria del ganado, la comunicación inmediata de cualquier sospecha a los servicios veterinarios y la intensificación de las labores de limpieza, desinfección y control de insectos. El Gobierno Vasco insiste en que la situación está bajo control gracias al seguimiento continuo y pide calma al sector y a la ciudadanía mientras prosiguen las labores de vigilancia epidemiológica.
Contexto e impacto: por qué es relevante
La irrupción del virus Shamonda en España no es un hecho aislado. Desde su detección en varios países europeos el pasado verano, los servicios veterinarios de la Unión Europea mantienen una alerta constante sobre un patógeno emergente que, aunque no reviste gravedad para el consumo humano, sí puede generar pérdidas económicas en el sector lácteo por la caída temporal de la producción y las bajas en la reproducción. La experiencia con otros virus transmitidos por vectores, como la lengua azul, demuestra que el cambio climático está favoreciendo la expansión de insectos portadores hacia latitudes antes impensables. La rápida confirmación en Guipúzcoa y la respuesta coordinada de las autoridades vascas evidencian que el sistema de vigilancia veterinaria español funciona, pero también subrayan la necesidad de invertir en control de vectores y en investigación para anticipar futuros brotes. Para el consumidor, el mensaje es claro: la leche y la carne siguen siendo seguras. Para el ganadero, la recomendación es la vigilancia y la bioseguridad como mejores herramientas para proteger sus explotaciones.
Con información de larazon.es.



