La brecha entre formación técnica y empleabilidad: el desafío pendiente de Costa Rica en 2026
En un contexto de transformación digital acelerada, Costa Rica enfrenta una contradicción preocupante. Aunque el país ha avanzado en la capacitación en habilidades tecnológicas, miles de personas continúan fuera del mercado laboral formal. La desconexión entre los programas de formación y las demandas reales del sector productivo se consolida como una barrera estructural para la empleabilidad.
La paradoja de la formación sin acceso
Durante los últimos años, el país ha multiplicado los cursos en programación, análisis de datos y herramientas digitales. Sin embargo, la inserción laboral efectiva no ha crecido al mismo ritmo. La oferta académica, en muchos casos, no responde a las necesidades de las empresas ni a las condiciones de las poblaciones más vulnerables.
Especialistas advierten que la capacitación tecnológica debe ir acompañada de políticas de inclusión laboral para evitar que el sector informal y las mujeres queden rezagados en el nuevo mercado digital.
El rol de las instituciones públicas y el sector privado
Las autoridades educativas y las cámaras empresariales coinciden en la necesidad de articular esfuerzos. La creación de alianzas público-privadas permitiría actualizar los contenidos de formación y vincular a los egresados con las vacantes del mercado. No obstante, los expertos señalan que la empleabilidad no depende solo de la capacitación técnica. También requiere acceso a conectividad, equipamiento y políticas de cuidado que permitan a las mujeres participar en igualdad de condiciones.
Un llamado a la acción desde lo local
Los especialistas en trabajo social y desarrollo humano insisten en que la tecnología por sí sola no resuelve la exclusión. Se requiere un enfoque de derechos que contemple la realidad de las zonas rurales y de los sectores con menor escolaridad. La capacitación debe ser un puente, no un requisito adicional que profundice las desigualdades existentes.
Contexto o impacto
La discusión sobre competencias tecnológicas y empleabilidad es clave para el futuro inmediato de Costa Rica. La economía digital ofrece oportunidades inéditas, pero también exige una nueva arquitectura institucional. Si el país no cierra la brecha entre formación y acceso real al trabajo, el crecimiento tecnológico podría ampliar la desigualdad en lugar de reducirla. La ciudadanía debe exigir políticas que integren la capacitación con la creación de empleo formal y la inclusión de los grupos históricamente excluidos. Este debate no es técnico, es una decisión política sobre el tipo de sociedad que se construye.
Con información de crhoy.com.



