• viernes, 30 octubre, 2026
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El mito de la neutralidad económica: Por qué las decisiones financieras son un campo de batalla social
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El mito de la neutralidad económica: Por qué las decisiones financieras son un campo de batalla social

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La economía ya no puede seguir siendo vendida como una ciencia exacta regida por leyes impersonales. Un análisis profundo del funcionamiento real del sistema revela que, tras el telón de los modelos matemáticos, lo que impera es una compleja red de relaciones de poder y contradicciones sociales. Lejos de ser un laboratorio neutral, la asignación de recursos responde a intereses específicos que favorecen a ciertos sectores mientras postengan las necesidades urgentes de la mayoría.

La racionalidad bajo sospecha

El concepto de 'racionalidad universal' es uno de los mitos más peligrosos de la teoría ortodoxa. Resulta imperativo preguntar: ¿racionalidad para quién? Lo que es plenamente lógico para un sector dominante puede ser profundamente disfuncional para el conjunto de la sociedad. Mientras se destinan recursos millonarios a proyectos de digitalización o infraestructura que generan rentabilidad, persisten déficits críticos en medicinas o educación para los sectores más vulnerables.

Expertos advierten que detrás de cada tasa de interés o ajuste fiscal no hay un cálculo matemático aséptico, sino una disputa de poder que define la calidad de vida de la población.

Esta disparidad se evidencia en las tres funciones básicas del sistema: producción, intercambio y consumo. En la producción, la lógica del capital impone que se fabrique aquello que deja ganancia, no necesariamente lo que la sociedad requiere para sobrevivir. En el consumo, el aparato productivo no solo satisface necesidades biológicas, sino que las crea artificialmente a través de la manipulación de precios y estructuras culturales que dictan el deseo.

Un sistema vivo y en disputa

No existe un acuerdo absoluto entre los economistas porque la gama de intereses que se entrelazan y se enfrentan en el tejido social convierte a esta disciplina en un campo de disputa permanente. La economía es un sistema vivo, impredecible y en constante evolución, donde detrás de cada cifra se decide, en realidad, el tipo de sociedad que queremos construir. La falsa neutralidad de los expertos oculta que cada decisión técnica es, en esencia, una decisión política.

Contexto o Impacto

Comprender que la economía no es un conjunto de algoritmos fríos reservados para un cónclave de expertos es el primer paso para democratizarla. Cada tasa de interés que se fija, cada impuesto que se crea o cada subsidio que se revisa impacta directamente en la cotidianidad: determina si una familia puede llenar su mesa o si un joven accede a la universidad. Desmitificar su supuesta neutralidad devuelve a los ciudadanos el rol de agentes activos. La economía nos pertenece a todos porque en ella se debate, día a día, la dignidad del presente y el futuro que aspiramos a construir.

Con información de elcomercio.com.

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