Claudia Sabán: la ingeniera que convirtió su pasión infantil por la informática en una carrera de éxito en la era digital
Desde los 9 años, Claudia Sabán encontró en la programación su vocación. Hoy, como analista programadora en un importante medio de comunicación, celebra dos décadas de trayectoria y sigue impulsando a más mujeres en el sector tecnológico.
- 1563
- 8 de septiembre del 2026
- 13
Guatemala. A los nueve años, la mayoría de los niños juegan con muñecos o ven dibujos animados. Claudia Sabán, sin embargo, ya daba sus primeros pasos en el mundo de la computación, un interés temprano que se transformó en una sólida carrera profesional. Hoy, con más de dos décadas de experiencia, es analista programadora en una de las empresas periodísticas más influyentes de Centroamérica, donde ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, la especialización técnica y el deseo de derribar barreras de género en un campo históricamente dominado por hombres.
De niña curiosa a experta en sistemas
El camino de Sabán comenzó en su infancia, cuando tomó sus primeros cursos de computación y aprendió a manejarlos con destreza. Su formación siguió un rumbo claro: se graduó como secretaria bilingüe con especialización en Computación y luego cursó Ingeniería en Sistemas en la universidad. Este bagaje académico, combinado con su motivación autodidacta, la llevó a adquirir habilidades en programación y manejo de software, áreas en las que pronto destacaría.
El giro profesional: una entrega que abrió puertas
El destino le tenía preparado un giro inesperado hace 18 años. Sabán trabajaba para una empresa distribuidora de equipo de cómputo y fue enviada a hacer una entrega a las instalaciones de lo que hoy es su casa laboral. Durante esa visita, ofreció apoyo técnico con un programa utilizado para documentar el ingreso de equipos y datos. Su iniciativa y conocimiento llamaron la atención del jefe de Programación, quien le informó sobre una vacante en el Departamento de Informática. Sin dudarlo, se sometió a las pruebas y logró ingresar, comenzando así una etapa que ella describe como esencial en su vida.
Una mujer en un mundo de hombres: retos y aprendizajes
Al iniciar sus estudios universitarios, Sabán observó la escasa presencia femenina en su facultad, una realidad que también notó en los distintos empleos que tuvo. Sin embargo, a lo largo de su trayectoria, afirma que nunca se ha sentido discriminada por su género, aunque reconoce que la constancia es clave para hacerse un lugar y seguir creciendo. “Debo esforzarme a diario para demostrar mi valía y aportar soluciones”, comenta. Uno de los desafíos que más le apasionan es ayudar a los usuarios a perder el miedo a la tecnología y ganar confianza en el uso de herramientas digitales, un proceso en el que se involucra de manera cercana y pedagógica.
Prensa Libre: su segunda casa
Tras casi dos décadas, Sabán considera a la empresa periodística como su “segunda casa”, un espacio al que llega cada día dispuesta a dar lo mejor de sí y a colaborar con sus colegas. En la actualidad, se desempeña como analista programadora de sistemas de producción editorial y comercial, un rol crítico en el funcionamiento de un medio de comunicación que exige precisión, velocidad y adaptación constante a las nuevas tecnologías.
Impacto y contexto
La historia de Claudia Sabán no solo es un ejemplo de superación personal, sino que refleja una tendencia más amplia: el papel cada vez mayor de las mujeres en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en Guatemala y la región. Según datos de la UNESCO, las mujeres representan apenas el 28% de los investigadores en el mundo y una cifra aún menor en áreas de ingeniería y programación. Casos como el de Sabán inspiran a las nuevas generaciones a incursionar en estos campos, no solo como un reto profesional, sino como una estrategia para cerrar la brecha de género y construir una industria tecnológica más diversa. Además, su traslado del ámbito corporativo al periodístico demuestra que la pasión por la tecnología puede encontrar múltiples caminos y adaptarse a sectores tan diversos como los medios de comunicación, contribuyendo a la innovación en áreas no tradicionales.