Euskadi y Navarra, epicentro de la violencia extremista: policías y sedes políticas bajo acoso constante en 2025

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo alerta de la consolidación de dos grupos radicales surgidos de la disidencia abertzale, cuyos ataques causaron heridos y graves disturbios en Vitoria y Pamplona.

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  • 30 de agosto del 2026
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Euskadi y Navarra, epicentro de la violencia extremista: policías y sedes políticas bajo acoso constante en 2025

Los colectivos policiales y las formaciones políticas que operan en el País Vasco y Navarra se han convertido en el principal blanco de los grupos extremistas durante el último año. Un informe anual presentado recientemente por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que analiza la evolución de la violencia en 2025, revela un patrón de acoso constante, con episodios que incluyeron intimidación, daños materiales y lesiones físicas a agentes de la autoridad.

Ataques coordinados con estética 'black block'

El informe identifica el 12 de octubre en Vitoria y el 30 de octubre en Pamplona como las jornadas más violentas del año. En ambas fechas, manifestantes enmascarados con estética 'black block' respondieron con una violencia extrema y una organización milimétrica a concentraciones convocadas por Falange Española y el agitador Vito Quiles. Los disturbios resultantes obligaron a intervenir a la Policía, que se enfrentó a una lluvia de objetos y a una resistencia activa coordinada.

Los nuevos rostros del radicalismo: Jardun y el Movimiento Socialista

El análisis desgrana cómo el fin de ETA ha dado paso a un ecosistema radical fragmentado, pero con dos estructuras bien definidas.

Coordinadora Jardun: el apoyo a los presos

Considerada la línea más ortodoxa en su rechazo a las instituciones, Jardun centra su actividad en el apoyo a los presos de ETA y mantiene un discurso de confrontación directa con las autoridades españolas y vascas, a las que muestra una oposición frontal.

Movimiento Socialista: la expansión fuera de Euskadi

Este grupo, de ideología comunista y crítico con la izquierda abertzale 'aburguesada', ha tejido una red de células locales que se extiende más allá de su territorio original. Aunque su retórica inicial era menos antipolicial, el desalojo de más de una docena de 'gaztetxes' desde 2021 ha escalado su nivel de confrontación. El punto álgido se vivió en el desalojo del local de Rekalde (Bilbao), donde 15 agentes resultaron heridos en los disturbios.

Objetivo: la Policía y el 'enemigo ideológico'

La hostilidad hacia la Ertzaintza, la Policía Local y la Guardia Civil es una constante, con numerosos incidentes violentos registrados a lo largo del año. Además, el informe subraya que ningún partido político ha escapado a la violencia. Desde el PNV hasta EH Bildu, pasando por el PSE, todos han sufrido ataques o pintadas en sus sedes.

El caso más paradigmático es el de Vox, cuyos militantes son agredidos sistemáticamente cada vez que instalan un punto de información en la calle. La guerra en Gaza y las protestas estudiantiles también han servido de catalizador para acciones violentas contra objetivos vinculados a la idea de España.

Contexto e impacto: un riesgo latente y reconfigurado

Este balance es crucial porque demuestra que la amenaza terrorista no ha desaparecido, sino que se ha transformado. El vacío dejado por ETA ha sido ocupado por un extremismo de baja intensidad pero persistente, que busca la confrontación continua y la erosión de la convivencia.

La relevancia de estos datos trasciende lo estadístico. Muestran que la violencia política sigue siendo un problema real en una de las zonas más sensibles del país, afectando directamente a la seguridad de los cuerpos policiales y al funcionamiento democrático de los partidos. Además, la posible conexión de estos grupos con colectivos 'ultras' del fútbol añade una variable de riesgo en la gestión de la seguridad ciudadana de cara a futuros eventos masivos.