Balaguer sorprende a un obispo africano traduciendo el francés y un incidente de protocolo marca la visita
El presidente dominicano reveló su dominio del francés al corregir a la traductora durante una condecoración, mientras un traspié dejó al prelado en ropa interior en el Palacio Nacional
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- 24 de agosto del 2026
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Una visita protocolar de alto nivel en el Palacio Nacional se convirtió en una jornada para el recuerdo, marcada por la inesperada demostración de conocimiento del presidente Joaquín Balaguer y un incidente que puso a prueba el protocolo. El mandatario tenía previsto imponer la condecoración de la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Gran Cruz Placa de Plata a un distinguido obispo africano que se encontraba de visita en el país.
Un encuentro sin traductor
La comitiva, que incluía a Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo, fue recibida por el jefe de protocolo, quien se percató de que el ilustre visitante solo hablaba francés. Lo que inicialmente parecía un desafío se convirtió en una revelación cuando, tras subir al Salón de Embajadores, se confirmó que no había un traductor oficial para el evento.
Ante la emergencia, se contactó de inmediato a la doctora France Claire Peynado, en ese entonces consultora jurídica del Banco Central, quien acudió con urgencia al Palacio para facilitar la comunicación entre el presidente y el prelado.
El presidente que dominaba el francés
La escena que siguió fue singular. Mientras la traductora ejercía su labor, Balaguer comenzó a responder directamente al obispo en perfecto francés, sin esperar la traducción. Su fluidez era tal que, en dos ocasiones, corrigió sutilmente a la propia traductora, aclarándole en español el verdadero sentido de las palabras del clérigo. El presidente, que había estudiado en París, sorprendió a todos los presentes con un conocimiento del idioma que pocos conocían.
Un incidente inesperado
Sin embargo, el momento más dramático ocurrió al finalizar la ceremonia, cuando el obispo descendía las escaleras. Un alto funcionario de protocolo, que caminaba justo detrás de él, resbaló y, en un intento por sostenerse, se aferró a la sotana del prelado, desgarrándola por completo y dejando a la autoridad religiosa en ropa interior. Solo la rápida intervención de otro miembro del equipo evitó una caída mayor.
El obispo, visiblemente afectado por la combinación de frío, susto e indignación, fue acompañado a la oficina del secretario de la Presidencia. El cardenal López Rodríguez, mientras tanto, envió con urgencia a buscar una sotana de su residencia para que el visitante pudiera reponerse del percance.
La reacción del presidente
Cuando Balaguer se enteró del incidente, su reacción fue una mezcla de disgusto y curiosidad. “Qué vergüenza para el país”, exclamó, para luego preguntar entre serio y sonriente: “¿y entonces se quedó desnudo?”. La situación terminó por generar un comentario mordaz del mandatario, quien, en clara alusión al estado del funcionario involucrado, sentenció: “Yo lo digo, que ese señor siempre huele a níspero”.
Contexto e impacto
Este episodio, que mezcla la diplomacia, la cultura y el imprevisto, no solo revela la faceta políglota de Balaguer, sino que también recuerda los desafíos del protocolo en actos de Estado. La anécdota subraya la importancia de la preparación y la discreción en eventos oficiales, y cómo un pequeño descuido puede robarse el protagonismo de un acto solemne, dejando una historia que perdura en la memoria política y social del país.