Cristóbal Deschamps: el editor que convirtió la amistad en un refugio contra la adversidad
A sus 80 años, el veterano periodista dominicano sigue siendo un puente de afecto y memoria para quienes compartieron con él décadas de historias, política y bohemia.
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- 23 de agosto del 2026
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SANTO DOMINGO. En una época donde las relaciones humanas se miden por la inmediatez digital, la amistad que cultivó el veterano periodista Cristóbal Deschamps se erige como un testimonio de lo perdurable. A sus 80 años, el también editor y cronista fue visitado este martes en su residencia capitalina por uno de sus más cercanos amigos de juventud, con quien compartió más de tres décadas de confidencias, lecturas y batallas personales.
Un vínculo forjado en la década del 2000
La relación entre Deschamps y su amigo, quien pidió reserva sobre su identidad, comenzó a principios de los años 2000. En ese entonces, el periodista había dejado atrás un largo recorrido en la función pública y vivía solo en Santo Domingo, lejos de su familia que residía en Santiago. Fue en ese contexto de soledad y reinvención donde la amistad se convirtió en un ancla emocional.
"Él aparecía al atardecer para cenar, para hablar de política, de filosofía o de literatura", recuerda el amigo. "También para escuchar a Marc Anthony con su 'Flor Pálida' o a Zitarrosa con 'Dile a la vida'. Esos momentos fueron un bálsamo contra las decepciones que ambos enfrentamos".
Un hombre de carne y hueso, pero con alma de declamador
La semblanza que se hace de Deschamps lo retrata como un hombre común, con virtudes y defectos, ajeno a los focos mediáticos. Sin embargo, su pasión por la poesía de Juan de Dios Peza y su capacidad para "reír llorando" lo convirtieron en un personaje entrañable. No era raro verlo declamar versos con una verdad escénica que desarmaba a su interlocutor, mientras gestionaba las ausencias y soledades que la vida le impuso.
"Nunca hice caso ni a sus detractores ni a sus exaltadores", afirma el amigo. "Solo atendí al sentimiento de una noble amistad que nos permitió sobrellevar la gélida atmósfera de las decepciones humanas".
Un legado que trasciende la anécdota
La visita de este martes no fue fortuita. Su amigo, quien reside en la capital, quiso revivir el encanto de sus relatos y rendir tributo a una amistad que también le abrió puertas. "Gracias a Cristóbal conocí a Miguel López Ramos, uno de mis amigos más preciados", confiesa. "Eso es la verdadera amistad: la que te conecta con otros y te deja una huella imborrable".
Contexto y significado
Más allá de la nostalgia, esta historia ilumina un fenómeno social: la importancia de los vínculos afectivos en la vejez. En un país donde la longevidad crece, el caso de Deschamps y su amigo demuestra que las amistades forjadas en la adultez pueden ser tan sólidas como las de la infancia, siempre que se rieguen con tiempo, escucha y autenticidad.
Además, revela el lado humano de quienes durante años estuvieron detrás de las líneas editoriales, construyendo opinión pública. Deschamps pertenece a una generación de periodistas que ejerció el oficio con pasión y ética, en tiempos donde la noticia se escribía en máquinas de escribir y se discutía en tertulias, no en redes sociales. Su historia es un recordatorio de que el periodismo también se ejerce desde la amistad y la empatía.