Uruguay en la encrucijada diplomática: el legado de Punta del Este vs. el giro hacia el Sur Global

Mientras el gobierno actual lidera bloques como la CELAC y el G77, un aniversario histórico recuerda el papel protagónico que el país tuvo en la Alianza para el Progreso, junto a EE.UU. y en contra del comunismo.

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  • 8 de agosto del 2026
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Uruguay en la encrucijada diplomática: el legado de Punta del Este vs. el giro hacia el Sur Global

MONTEVIDEO – Mientras Uruguay ejerce la presidencia pro tempore de la CELAC y del G77+China, dos bloques que excluyen a las potencias occidentales, el país conmemora este lunes el 65 aniversario de un hito diplomático de mayor calado: la Conferencia de Punta del Este de 1961, donde se gestó la Alianza para el Progreso. El contraste entre ambos roles plantea un debate sobre la estrategia internacional del país y su búsqueda de protagonismo en un escenario global cambiante.**

Un pasado de liderazgo real en la región

En agosto de 1961, el balneario de Punta del Este se convirtió en el epicentro de la política hemisférica. La Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) de la OEA reunió a las máximas figuras del continente, incluyendo a Ernesto "Che" Guevara, representante de la revolución cubana, y a altos funcionarios del gobierno de John F. Kennedy.

El resultado fue la Carta de Punta del Este, documento fundacional de la Alianza para el Progreso, un plan impulsado por Washington para contrarrestar la influencia soviética en América Latina mediante inversiones en desarrollo económico, reformas agrarias y modernización estatal. Uruguay, en ese entonces, no solo ofició de anfitrión, sino que se posicionó como un puente diplomático entre dos mundos en plena Guerra Fría.

Los frutos locales de aquella cumbre histórica

Las consecuencias de aquel encuentro fueron tangibles para el desarrollo nacional. Con fondos de la Alianza para el Progreso, se impulsó la labor de la CIDE (Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico), creada en 1960. Ese diagnóstico técnico allanó el camino para la creación del Banco Central y la inclusión de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) en la Constitución de 1967.

Asimismo, la asistencia internacional permitió la realización del censo de población de 1963, el primero en más de cinco décadas, un avance fundamental para la planificación estatal. El episodio demostró que Uruguay podía ser un actor relevante en foros de primer nivel, recibiendo tanto a la principal potencia capitalista como a figuras del comunismo internacional.

El presente: liderazgos amplios pero difusos

Hoy, la estrategia de la administración actual parece orientada hacia el llamado "Sur Global". La presidencia de la CELAC, un organismo que nuclea a 33 países y que excluye a Estados Unidos y Canadá, y la del G77+China, un bloque de 134 naciones que opera bajo el consenso y la cooperación con Pekín, son los principales estandartes de esta política exterior.

Sin embargo, críticos y analistas señalan que estos espacios, aunque simbólicamente potentes, carecen de la capacidad de acción coordinada que tuvieron otras iniciativas. La divergencia de intereses entre los miembros de estos bloques y la ausencia de los actores más poderosos del hemisferio limitan el impacto real de las decisiones uruguayas en estos foros, reduciendo el protagonismo a un rol más formal que sustantivo.

Contexto y Análisis

La noticia no es solo un ejercicio de nostalgia histórica; es una invitación a reflexionar sobre el pragmatismo en la política exterior. Mientras que en 1961 Uruguay capitalizó su posición geográfica y política para atraer inversión y modernizar su Estado, el actual liderazgo en bloques del Sur Global busca una inserción distinta, más ideológica y menos transaccional, en un mundo polarizado.

Para el lector, este contraste evidencia que la relevancia internacional no se mide solo por la cantidad de países que se lidera, sino por la capacidad de traducir ese liderazgo en beneficios concretos para la ciudadanía, como en su momento lo fueron el censo, el Banco Central o la planificación económica. La pregunta que queda flotando es si los foros actuales ofrecerán réditos similares para las próximas generaciones de uruguayos.