Teodoro Palacios Flores: el salto que desafió la historia y elevó el atletismo guatemalteco

A 66 años de la hazaña en el estadio Mario Camposeco, el récord de 2.10 metros aún resuena como un hito que marcó una generación y abrió las puertas a competencias internacionales

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  • 4 de agosto del 2026
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Teodoro Palacios Flores: el salto que desafió la historia y elevó el atletismo guatemalteco

Quezaltenango. En una tarde que quedaría grabada en la memoria deportiva de Guatemala, el atleta Teodoro Palacios Flores protagonizó una de las mayores gestas del atletismo nacional. Fue en el estadio escolar Mario Camposeco, donde, ante la mirada atónita de espectadores, directivos y cronistas, superó la varilla en 2 metros con 10 centímetros y 5 milímetros, estableciendo un nuevo récord panamericano, centroamericano y nacional.

Una marca que cruzó fronteras

Palacios, conocido como el "campeón de ébano", no solo rompió el récord que él mismo había impuesto en Caracas en 1959 (1.91 metros), sino que superó la plusmarca panamericana que ostentaba el estadounidense Charles Dumas con 2.09 metros, lograda en los Juegos Panamericanos de Chicago un año antes. La nueva marca, 2.10.05, lo colocó de inmediato en la élite del salto de altura a nivel continental.

Una tarde de emociones y superación

El ambiente en el estadio era eléctrico. La fosa de salto, que había presentado daños, fue reparada a tiempo para la competencia. Palacios inició su participación en 1.59 metros y fue superando alturas de manera progresiva: 1.75, 1.90 y 1.95. Fue entonces cuando, con una audacia inusual, solicitó que la varilla se colocara en los 2 metros.

El primer intento fallido no lo amilanó. En el segundo, superó la altura con solvencia, desatando la algarabía local. Luego vinieron 2.04 y 2.07 metros, ambas superadas en intentos decisivos. El momento cumbre llegó cuando la barra se fijó en 2.10.05 metros. Tras dos intentos fallidos, Palacios, con la presión a cuestas, ejecutó un salto impecable que lo llevó a superar la marca con una limpieza que dejó mudo al público y, segundos después, lo hizo estallar en un aplauso que duró varios minutos.

Reconocimiento y proyección internacional

El récord fue validado por la Federación Nacional de Atletismo al contar con suficientes testigos y el respaldo técnico necesario. La hazaña no solo enalteció el deporte guatemalteco, sino que abrió las puertas para que Palacios participara en el primer Campeonato Iberoamericano de Atletismo, celebrado en Chile ese mismo año.

Su entrenador, Ciril V. Thomas, fue uno de los más emocionados, pues había trabajado incansablemente en la preparación técnica del saltador, quien demostró que el talento guatemalteco podía competir y superar a nivel continental.

Contexto y legado

Este hito es recordado como uno de los pilares del atletismo guatemalteco. Teodoro Palacios no solo rompió marcas numéricas; rompió barreras de expectativa y demostró que con preparación, disciplina y determinación, los atletas nacionales podían brillar en el escenario internacional. Su nombre permanece en la historia como un emblema de la excelencia deportiva, y su salto en Quezaltenango sigue siendo un referente para las nuevas generaciones que sueñan con escribir su propia página en el deporte nacional.