Inglaterra golea 6-4 a Francia y se queda con el tercer puesto del Mundial 2026 en un partido de locura
En un duelo lleno de emociones, los ingleses aprovecharon una pésima primera mitad de los bleus para construir una ventaja de 4-0 que casi les esfuman. Kylian Mbappé, con un doblete, se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales.
- 1319
- 24 de julio del 2026
- 48
Miami, Estados Unidos - Lo que parecía una noche de pesadilla para Francia se convirtió en una montaña rusa de emociones que terminó con un marcador histórico. Inglaterra se adjudicó el tercer lugar de la Copa del Mundo 2026 tras vencer 6-4 a los galos, en un partido que pasó de la goleada aplastante a la remontada épica, pero que finalmente se decidió por la contundencia ofensiva de los Tres Leones.
Un primer tiempo para el olvido de Francia
Los dirigidos por Didier Deschamps saltaron al campo del Hard Rock Stadium con una actitud que el propio técnico calificó como “impresentable”. La pasividad defensiva fue su peor enemigo. Desde el minuto 4, Declan Rice aprovechó un regalo de Désiré Doué para avanzar sin marca y batir a Mike Maignan con un disparo ajustado al poste. El segundo gol no tardaría en llegar: un córner que Ezri Konsa cabeceó solo en el primer palo.
El vendaval inglés no cesó. Bukayo Saka apareció como la gran figura al anotar un doblete antes del descanso (minutos 37 y 45+1). El tercer tanto, de Marcus Rashford tras un rebote, fue el preludio de un 4-0 que parecía sentenciar la contienda. Con dos de sus estrellas, Harry Kane y Jude Bellingham, arrancando desde el banquillo, Inglaterra exhibió una superioridad abrumadora.
La reacción que ilusionó a todo un país
Tras el descanso, Deschamps movió el banquillo y dio entrada a Ousmane Dembelé y Bradley Barcola. El cambio fue radical. Francia despertó de su letargo. Kylian Mbappé, con una volea de zurda, abrió la cuenta para los suyos (48') y se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales con 22 tantos, superando el récord del alemán Miroslav Klose. Poco después, el propio Mbappé asistió a Barcola para el 4-2, y en el minuto 66, el astro francés firmó su doblete personal, poniendo el 4-3 y encendiendo las alarmas en el bando inglés.
Francia lo buscó con todo. Michael Olise tuvo el empate en sus botas, pero falló en la definición. Cuando todo hacía presagiar la remontada más épica, un penalti convertido por Saka (87') pareció devolver la calma a los ingleses. Sin embargo, en el tiempo de descuento, Dembelé volvió a recortar distancias (90+6'), poniendo el 5-4 y el corazón en un puño a los aficionados. Ya en el último suspiro, Jude Bellingham, que había ingresado a diez minutos del final, selló el partido con una jugada individual soberbia: regateó a tres defensas franceses y definió con precisión para el 6-4 definitivo.
Impacto y contexto: Más que un partido por el tercer puesto
Este duelo, lejos de ser un mero trámite, dejó varias lecturas de calado. Para Deschamps, fue su último partido como seleccionador de Francia tras 14 años, un ciclo que cierra con un sabor agridulce. Para Mbappé, a pesar de la derrota, el récord de goles en Mundiales es un hito que lo consolida en la historia del fútbol.
La victoria, por su parte, es un bálsamo para Inglaterra, que semanas atrás soñaba con el título y cayó en semifinales. El triunfo permite al equipo de Gareth Southgate despedirse del torneo con una sonrisa y una demostración de poderío ofensivo. Sin embargo, la fragilidad defensiva mostrada tras el descanso es una señal de alerta de cara al futuro. Para la afición, el partido quedará grabado como uno de los más emocionantes y extraños de la historia moderna del torneo, donde un equipo dominó, otro casi remonta, y al final, la contundencia goleadora decidió un choque sin tregua.