Inglaterra sobrevive al vendaval congoleño y se cita con México en octavos del Mundial 2026
Con un doblete de Harry Kane en los minutos finales, los 'Three Lions' remontaron un gol tempranero de la República Democrática del Congo en un partido vibrante en Atlanta.
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- 3 de julio del 2026
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Atlanta, Georgia - No fue un paseo, sino una batalla. La selección de Inglaterra necesitó de toda su jerarquía y de la pegada de su capitán, Harry Kane, para doblegar 2-1 a una combativa República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. El partido, disputado en un Mercedes-Benz Stadium repleto, deja a los europeos listos para enfrentar a México en la siguiente ronda.
El impacto inicial congoleño
El guión del partido se rompió a los pocos minutos. Un descuido en la zaga inglesa fue letalmente aprovechado por Brian Cipenga, que batió al portero con un disparo certero. El tanto silenció a la afición inglesa y encendió el espíritu del combinado africano.
A partir de ahí, el encuentro se convirtió en un correcalles. RD Congo no se conformó con la ventaja y buscó ampliarla, generando ocasiones claras. La figura de Lionel Mpasi, guardameta congoleño, se agigantó bajo los tres palos, deteniendo todo lo que los atacantes ingleses lanzaban a portería.
La reacción de un gigante
Inglaterra intentó imponer su jerarquía, pero se encontró con un muro defensivo. El equipo de Gareth Southgate se vio superado en intensidad y ritmo durante largos tramos, evidenciando las mismas dudas que arrastraba en la fase de grupos.
Sin embargo, en el fútbol manda el acierto. Cuando el partido parecía escaparse, apareció Harry Kane. Con un doblete en los últimos diez minutos, el delantero del Bayern Múnich silenció las críticas y selló la remontada. Su primer gol, un cabezazo potente, igualó el marcador. El segundo, un zurdazo cruzado tras una jugada colectiva, desató la locura en la grada inglesa.
Contexto e impacto
La victoria, aunque agónica, no oculta las debilidades de una Inglaterra que sigue sin convencer. La defensa mostró grietas y el medio campo perdió el control en fases clave del partido. Enfrente, un México más compacto y físico se perfila como un rival peligroso en octavos.
Por el contrario, RD Congo se despide del torneo con la cabeza en alto, demostrando que el fútbol africano tiene argumentos para competir al más alto nivel. Su presión asfixiante y velocidad en las transiciones fueron un tormento constante para los 'Three Lions'.