El 39% de los adolescentes en España se comunica con desconocidos en internet, alerta un estudio de la Guardia Civil
Andalucía, segunda comunidad con más denuncias por grooming en 2024; el 14% de los niños de Primaria ya ha conversado con extraños en la red y la mayoría no lo cuenta por miedo a perder el móvil
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- 29 de junio del 2026
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Casi cuatro de cada diez estudiantes de Secundaria en España han mantenido contacto por internet con personas a las que no conocían previamente, según un informe conjunto de la Guardia Civil y la Fundación Safe Online (SOL). El estudio, realizado sobre una muestra de 1.500 menores en las comunidades autónomas más afectadas —Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana—, revela que la práctica es cada vez más temprana: la mitad de los niños tiene redes sociales antes de llegar al instituto y un 14% de los alumnos de Primaria también ha hablado con extraños en la red.
Grooming en aumento: 85 víctimas en Andalucía en 2024
Andalucía se sitúa como la segunda comunidad con mayor número de denuncias por grooming durante el año 2024, según los últimos datos del Ministerio del Interior. Ese año se registraron 85 víctimas en la región, aunque solo 21 personas fueron detenidas o investigadas. El grooming, un delito en el que un adulto se hace pasar por un menor para ganarse la confianza de la víctima y solicitarle material íntimo o concertar un encuentro físico, sigue en aumento. Seis de cada diez víctimas son niñas, con una edad media de 13 años en el momento del delito. La organización Save the Children señala que, en todas las sentencias del año pasado, el acusado era un hombre, y en el 25% de los casos se trataba de un familiar de la víctima.
Redes sociales y videojuegos: el canal principal del engaño
El informe de la Guardia Civil y Safe Online detalla que el contacto con desconocidos se produce principalmente a través de redes sociales y videojuegos. El adulto simula ser un menor de edad y, tras ganarse la confianza del joven, termina solicitándole imágenes o información de índole sexual. Según el estudio, un 10% de los estudiantes de la ESO ha recibido fotos íntimas sin haberlas solicitado; a un 8% le han pedido fotografías o vídeos mostrando alguna parte de su cuerpo; y a un 7% le han requerido hablar sobre prácticas sexuales. En el 23% de los casos, el interés sexual está presente desde el inicio de la interacción.
El silencio de las víctimas: miedo a perder el móvil
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es la baja tasa de denuncia entre los menores que detectan el abuso. La mayoría no cuenta lo sucedido a su familia. Las razones son variadas: algunos no ven la necesidad de recurrir a sus padres, otros sienten vergüenza por no haber identificado el peligro, y la mayoría calla por miedo a que les retiren el teléfono móvil y pierdan su autonomía digital. En lugar de eso, los jóvenes prefieren cortar la relación y contárselo a sus amigos. Un 23% de los adolescentes afirma “seguirle el juego” al interlocutor, un comportamiento que se repite en dos de cada diez niños de Primaria. La curiosidad y un componente lúdico asociado a “hacer la gracia” son las principales justificaciones.
Normalización del riesgo: “es parte de lo cotidiano”
El estudio revela que un 21% de los adolescentes y un 15% de los niños de Primaria consideran normal este tipo de interacciones con extraños. Esta normalización no se debe tanto al desconocimiento del peligro, sino a la forma en que estas relaciones se insertan en códigos cotidianos. Sin embargo, hay una cara positiva: los menores ya identifican ciertas prácticas de abuso y saben que la inteligencia artificial puede ser utilizada para modificar fotografías o suplantar identidades. Como mecanismo de autoprotección, los jóvenes son escépticos con lo que ven y toman decisiones para alejarse de perfiles sospechosos. Pero esa misma autonomía digital hace que muchos casos no lleguen al conocimiento de las familias ni sean denunciados.
Contexto e impacto
El grooming es un delito en auge que crece cada año, impulsado por el acceso cada vez más temprano de los menores a internet y el aumento de horas de conexión, especialmente durante el verano. La legislación avanza lentamente frente a la realidad digital. En marzo de 2025, el Gobierno español aprobó tipificar el grooming como delito, y el Parlamento Europeo anunció recientemente que ampliará el catálogo de delitos considerados abuso sexual, alargará las penas para los casos más graves y extenderá los plazos de prescripción para que las víctimas puedan denunciar con más tiempo. Pero el problema de fondo sigue siendo que la mayoría de estos abusos no llegan a ser denunciados, lo que deja a los menores en una situación de vulnerabilidad silenciosa. La clave para combatir este fenómeno no solo está en las leyes, sino en generar un entorno de confianza en los hogares para que los niños y adolescentes se sientan seguros al contar lo que viven en la red.