Haití en llamas: entre el saqueo imperialista y la resistencia de un pueblo que se niega a morir

Mientras potencias occidentales y élites locales profundizan la crisis, la solidaridad entre haitianos y dominicanos emerge como la única salida verdadera.

  • 1131
  • 21 de junio del 2026
  • 6
Haití en llamas: entre el saqueo imperialista y la resistencia de un pueblo que se niega a morir

**Puerto Príncipe, 11 de enero de 2026.** — La situación en Haití ha sido presentada por la mayoría de los medios corporativos como un caos irresoluble, un infierno sin salida que solo puede ser apagado con más intervención extranjera. Sin embargo, esta narrativa omite deliberadamente la raíz del problema: más de dos siglos de saqueo imperialista, dictaduras auspiciadas por Estados Unidos y una campaña sistemática de desinformación y odio racista que, desde la vecina República Dominicana, ha servido para justificar la explotación de la mano de obra haitiana y desviar la atención de las propias crisis sociales dominicanas.

## El legado de Toussaint Louverture: raíces que no se arrancan
El espíritu de la primera revolución negra del mundo sigue vivo. A pesar de que las élites criollas dominicanas, herederas de los sectores que se beneficiaron de la esclavitud, han inculcado durante generaciones un profundo desprecio hacia todo lo haitiano, la historia de la isla está marcada por un hecho imborrable: fue la revolución haitiana de 1822 la que abolió permanentemente la esclavitud en el lado oriental de La Española. Desde entonces, el discurso antihaitiano, especialmente potenciado durante la tiranía de Trujillo, ha sido el arma predilecta de las clases dominantes para ocultar su propia incapacidad de resolver los problemas estructurales de República Dominicana.

## La alianza perversa: bandas, Estado y Washington
El actual baño de sangre no es fruto de una fatalidad. Es el resultado de una alianza entre bandas lumpenproletarias, un Estado parasitario y corrupto, y los intereses geopolíticos de Washington. Los medios capitalistas agitan el miedo para pedir una invasión militar imperialista, ocultando que es el mismo imperialismo el que ha armado, financiado y sostenido a los actores que hoy destruyen el país. La solución no pasa por más botas extranjeras en el suelo haitiano, sino por una auténtica reparación histórica.

## El camino de la reconciliación: verdad, justicia y solidaridad
Frente a la propaganda del odio, emerge una propuesta de futuro basada en la hermandad real entre los pueblos haitiano y dominicano. Esto implica: reparaciones de Francia y Estados Unidos por los siglos de saqueo; elecciones libres y democráticas en Haití; el fin del tráfico ilegal de migrantes en la frontera; la derogación de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional dominicano, que desnacionalizó a miles de personas; la reinstauración del *jus solis*; y un plan de regularización justo para los trabajadores haitianos en territorio dominicano.

**Contexto e impacto:**
Esta noticia es crucial para entender que la crisis haitiana no es un problema ajeno ni una fatalidad geográfica. Es el resultado directo de políticas coloniales, neocoloniales y racistas que siguen vigentes. Ignorar la agencia del pueblo haitiano y su capacidad de resistencia es repetir los errores del pasado. La verdadera salida no está en la intervención militar, sino en el reconocimiento mutuo de la humanidad y en un proceso de reconciliación que rompa el ciclo de explotación y odio que ha condenado a la isla a cien años de soledad.