Ser madre en Cuba: cuando la vida se pone 'de madre', la solidaridad femenina se convierte en salvavidas
Entre apagones, escasez de medicamentos y lactancia desafiante, las cubanas despliegan una red de apoyo extraordinaria que sostiene a todo el país.
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- 3 de junio del 2026
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**La Habana, 9 de marzo de 2026.** — "La cosa está de madre". En Cuba, esa frase cotidiana define una realidad extrema. Pero quien la pronuncia con más propiedad son las madres: atrapadas entre la ternura del primer llanto y la dureza de un sistema que les exige heroísmo diario. Lo que para muchos es una expresión coloquial, para millones de cubanas es una descripción exacta de su vida.
**El reto invisible de la lactancia**
El primer gran desafío suele llegar antes de que el bebé cumpla un mes. La lactancia, lejos de ser un proceso instintivo y sencillo, se convierte en una batalla de dolor, presión social y soledad. La imagen idílica de una madre amamantando plácidamente se rompe ante la realidad de pezones agrietados, fiebres recurrentes y la angustia de no producir suficiente leche.
Frente a esto, muchas madres primerizas se enfrentan al juicio ajeno y a la culpa que las acompaña a cada hora. "¿Lo estoy haciendo bien?", se preguntan. La leche de fórmula, un bien cada vez más escaso y costoso en la isla, se convierte en un lujo inalcanzable para muchas familias. La solución, una vez más, viene de otras mujeres.
**Solidaridad que alimenta y sostiene**
Son otras madres quienes, en silencio, tejen la red más fuerte del país. Madres que comparten su propia leche extraída, que congelan onzas para el hijo de la vecina. Madres que donan las latas de fórmula que guardaban "por si acaso". Madres que crean comunidades de apoyo, como la Liga de la Leche, para asesorar y contener.
"Hay cosas que no se explican sino desde la maternidad", cuenta una joven madre a este medio. "Cuando no podía darle de mamar a mi bebé por el dolor, otra mujer, Claudia, congeló su leche y la mandó a mi casa. Janett me enseñó los trucos y hasta me regaló los pomos que había ahorrado. Eso no se olvida".
**'De madre' todo el año**
Ser madre en Cuba no termina en la crianza temprana. Es despertar en la madrugada para espantar mosquitos durante un apagón de ocho horas. Es ir al trabajo tras haber dormido apenas tres, porque la criatura sonríe y te recarga. Es vivir con el nudo en la garganta por el medicamento que escasea, por el hijo que se fue al extranjero, por la madre propia que ya no está o que hay que cuidar.
Las madres cubanas son las que hacen malabares para vestir, alimentar y educar a los suyos. Son las que enseñan en las aulas, las que curan en los hospitales sin insumos, las que labran la tierra en el campo. Son, en esencia, la fuerza que sostiene al país.
**Un reconocimiento que excede la fecha**
Cada 9 de marzo, el calendario invita a homenajearlas. Pero para ellas, la lucha es perpetua. "No es solo un día de flores y felicitaciones", reflexiona una madre de dos hijos. "Es entender que cada día que logramos sacar adelante a nuestras familias, a pesar de todo, es un triunfo. Y que lo logramos juntas".