Un preocupante fenómeno de 'descarga cognitiva' lleva a ciudadanos e instituciones a delegar la creatividad y el debate en algoritmos, poniendo en jaque la capacidad de pensar y el valor del conocimiento humano.
Desde los filósofos griegos hasta la era digital, la brecha entre creencias y acciones define una crisis de salud mental que afecta a políticos, docentes y ciudadanos comunes.