En una final vibrante, el París Saint-Germain superó al Arsenal en la tanda de penales (4-3) tras igualar 1-1 en los 120 minutos, y alzó su segunda corona europea en el Puskás Aréna.
El conjunto parisino, vigente campeón, superó sin problemas al equipo inglés en los cuartos de final, aunque la victoria se vio empañada por varias bajas por lesión.