Mientras Teherán intensifica su pulso militar y nuclear con la Casa Blanca, el Gobierno mexicano sostiene una disputa comercial y geopolítica con Estados Unidos, en una coincidencia estratégica que analistas leen como un mismo cálculo de riesgo.
La estrategia de seguridad económica de Washington prioriza la desglobalización selectiva y la reubicación de industrias críticas lejos de rivales geopolíticos, marcando un giro en el comercio mundial.