El lanzamiento comercial del dispositivo marca un hito en las interfaces cerebro-computadora, desatando un intenso debate ético sobre la privacidad neuronal y el futuro de la humanidad aumentada.
La primera interfaz cerebro-computadora inalámbrica del mundo, desarrollada por Neuralink, permite a un usuario con tetraplejia interactuar con ordenadores y domótica solo con el pensamiento, marcando un antes y un después en la neurotecnología.
El dispositivo permite controlar electrodomésticos y aplicaciones con el pensamiento, desatando un intenso debate sobre privacidad mental y el futuro de la interacción humano-tecnológica a nivel global.
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