En menos de siete años, iniciativas como Remar y Trashforma han convertido residuos en materia prima para la industria textil y mobiliario urbano, generando más de 200 puestos de trabajo para personas en riesgo social.
Una práctica ancestral recuperada por millones de hogares en 2026 busca reemplazar productos químicos con una mezcla ecológica, económica y eficaz para aromatizar y desodorizar espacios.